militantes del peronismo revolucionario uno por uno

KREIKER, Rosa Dory Maureen.

Tanto nombre gringo para que todos la reconocieran como “La Turquita” o “Murina” a nivel familiar. Nació en Almafuerte, provincia de Córdoba, el 30 de agosto de 1945. Se recibió de Bachiller en 1961. En 1962 había ingresado a la facultad de Arquitectura y Urbanismo de la docta, donde obtuvo el título de Arquitecta diez años más tarde; trabajó en distintas reparticiones públicas, participando en el proyecto de construcción del Chateau Carreras y del barrio Consorcio Esperanza. Tenía 5 hermanos y era muy sociable y divertida; su madre la mandaba a hacer las compras  cuando era chiquita y tardaba “un siglo” porque se ponía a hablar con todos por el camino. Fue integrante de la Acción Católica y se inicia en el grupo de la Parroquia del Pilar, ayudando a los más necesitados. Asume el peronismo, militando en el Peronismo Descamisado y luego se suma a Montoneros. Secuestrada en Córdoba el 27 de abril de 1976 en un departamento de la galería-edificio Ames, de la calle Entre Ríos a la edad de 30 años. Sufrió una feroz paliza por parte de la “patota” del general Menéndez al contestar un llamado del portero eléctrico y alertarlo a un compañero (Grimald. “El Negro Lito”. Ver su registro) de que no suba por que lo estaban esperando. La asesinan inmediatamente. Un ex catequista –Julio César Rojo Luque- que la frecuentó, acercó por escrito una semblanza sobre “Murina”, que me apresuro a hacer conocer: “A Dory Kreiker la conocí muy joven en la parroquia del Pilar en la ciudad de Córdoba. Éramos parte de un grupo de jóvenes que nos reuníamos los sábados por la tarde en el salón parroquial. Ella era mayor que nosotros y en los campamentos, en el refugio que tenía la Iglesia del Pilar, en los Gigantes, en las sierras de Córdoba, ella era una de nuestros responsables. Era estudiante de arquitectura y militaba en Integralismo en su facultad. Otros amigos de esa época en un encuentro después de cuarenta años sin vernos y que pertenecían a nuestro grupo parroquial me contaron cómo fue su caída. ‘La Turca’ estaba quemada, ya la habían detenido varias veces en manifestaciones estudiantiles. Ella ingresó a Montoneros y luego se fue con la escisión de la ‘Columna Sabino Navarro’. El día de su caída en su propio departamento, ya había sido detenida por el D2 que era la patota de los servicios de la policía cordobesa. Ese día había una reunión en el piso donde ella vivía y los del D2 la tenían reducida y apuntando a su cabeza con la advertencia de que si alguien llamaba por el portero eléctrico ella le tenía que saludar y abrir la puerta como si fuera una cosa normal. Llegó un compañero y ella le advierte de que es una ratonera lo que le permite escapar, y en ese momento los del D2 la ejecutan con un tiro en la cabeza a quemarropa”.