militantes del peronismo revolucionario uno por uno

KRUPPA, CARLOS IGNACIO

KRUPPA, Carlos Ignacio.

“Robledo”. Nacido un 15 de abril de 1954 en Rosario. Trabajaba en la Municipalidad de San Lorenzo y era chofer y obrero mecánico, formando parte de la “Agrupación de Base Evita” en el gremio de los municipales. Militante de Juventud Peronista Regional II. Secuestrado-desaparecido en su domicilio de General López 143, en la localidad de Fray Luis Beltrán, San Lorenzo, provincia de Santa Fe. Ocurrió el 16 de julio de 1976. Tenía 22 años. Su hermano Miguel Ángel rememora una adolescencia feliz que los tuvo como protagonistas: cuando dormían en la misma habitación, cuando habían ido juntos en moto a los carnavales de Victoria y dice que eran muy unidos. Y luego la violencia y la triste realidad de una dictadura sanguinaria. En la madrugada de la fecha antes apuntada, una patota irrumpió en la casa de General López 143, frente a la Fábrica de Armas, en Fray Luis Beltrán. Gritaron “Kruppa abrí, es la policía”. Cortaron la luz, entraron encapuchados, con linternas. En la casa dormían los padres y los dos hermanos. “Se comieron todo, robaron herramientas de nuestro taller mecánico, se llevaron un rifle de aire comprimido que era mío”. Pese al frío reinante a Carlos se lo llevaron en calzoncillos y nunca más lo vieron con vida. El compañero Edilio Quiroga en su libro de memorias “El hombre de la bicicleta”, editado en 2016, asevera: “Con esa dinámica natural iniciamos el camino de una forma organizativa basada en el compañerismo. Sin darnos cuenta, casi, hubo una total comunión entre los trabajadores municipales y la JP. ‘Robledo’ tuvo mucho que ver, lo adoraban. Con su cuerpito delgado y algo desgarbado y su renguera producto de un  accidente motociclista, su cabello rubio y ondulado y esa, su eterna sonrisa, se hizo ‘hermano’ de los trabajadores. Siempre haciéndose tiempo y lugar para una ronda de mates en lo que ya fue su lugar ganado a fuerza de capacidad y bondad, el taller de herrería con el Loro y otros cumpas obreros que no puedo recordar sus nombres. Y su encuentro con el ‘Indio’ Oscar Riquelme (ver su registro); y ya entonces nadie los detuvo en el sueño de un país, una patria, un mundo, donde con esa solidaridad espontánea de los trabajadores se pudiera hacer posible la felicidad de los humildes”.