militantes del peronismo revolucionario uno por uno

NUÑEZ, José Pedro.

“Sérpico”. Obrero metalúrgico. Integrante de Juventud Trabajadora Peronista (JTP). Pedro trabajó en dos importantes establecimientos fabriles de la zona de Luján en provincia de Buenos Aires. Uno de ellos fue Ital-Veneta donde fue operario entre 1974 y 1975. Alberto Prado cuenta que él trabajaba en la sección Forja y Pedro en la sección mecánica y que aún sin conocerse ambos sabían que el otro estaba precisamente, del otro lado de la pared divisoria, activando los mismos reclamos, y que eso los hacía sentirse muy seguros. Posteriormente, en épocas más difíciles, para evitar que los vieran juntos, se reunían a planificar actividades en el cine, ingresando y saliendo por separado. Más adelante, trabajó en la fábrica metalúrgica Burco S.A. Pedro conocía de “punta a punta” las leyes laborales y sabía aplicarlas en defensa de sus compañeros cuando algunos de ellos atravesaban una situación de injusticia. Precisamente sus compañeros lo recuerdan por su altísima moral y su compromiso militante, que en él, era como una forma natural de vida. Su esposa Silvia aporta el siguiente comentario: “Para Pedro, todo el mundo tenía que estar igual, no tenían que existir las diferencias, para él toda la gente tenía que vivir del trabajo y ese trabajo debía ser digno y con ocho horas debía permitirle al trabajador, comer, vestirse, vivir bien, disfrutar…”. Nuñez, se reunía habitualmente con Carlos Alberto Durán y Juan Carlos Barroso (ver sus respectivos registros) con los que constituía, junto a otros, la mesa gremial de la JTP en Luján. Poco tiempo antes de su desaparición, fue despedido de Burco S.A. bajo el cargo de interrumpir la línea de producción. Motivo que en aquel momento era considerado “subversión fabril” lo que implicaba una condena a muerte en suspenso. Sin embargo su último recibo de sueldo indica que cobró horas extras y premio a la productividad. Este argumento patronal era utilizado para poder desarticular la organización obrera que existía dentro de las fábricas para aquella época. Pedro fue secuestrado-desaparecido el 29 de septiembre de 1976 en la vía pública por una patota que lo llamó por su apodo. El mismo día fue secuestrada su esposa que estaba embarazada. Luego de muchas horas de cautiverio y manteniéndola encapuchada le indicaron que estirara la mano y tocara por última vez a su marido. Posteriormente fue liberada. Dio a luz a su hijo y lo llamó Juan José.