militantes del peronismo revolucionario uno por uno

PÉREZ ROJO, José Manuel.

Nacido el 10 de agosto de 1953 en la ciudad de Buenos Aires. Fue estudiante secundario en el Instituto Nuestra Señora de la Merced en Caseros, provincia de Buenos Aires. También fue integrante del Grupo Scout San Francisco de Asís, nucleado alrededor de la capilla del mismo santo, sita en Villa Bosch, partido de Tres de Febrero, provincia de Buenos Aires. Se movilizaba con los seudónimos de “Aníbal” ó “Matías”. Con su esposa y compañera Patricia Julia Roisinblit, militaban en Montoneros, en la Zona Oeste del Gran Buenos Aires y fueron secuestrados y desaparecidos el 6 de octubre de 1978 por un comando militar de la Fuerza Aérea Argentina.  José Manuel era el dueño de una juguetería en la localidad de Martínez –provincia de Buenos Aires- y de allí se lo llevaron hasta su departamento de la calle Gurruchaga al dos mil, donde levantaron a Patricia (embarazada) y a su primera hija, Maria Eva, de 15 meses, a la que luego dejaron con unos familiares. Los mismos que se llevaron a ambos, al otro día saquearon la juguetería y el departamento de la calle Gurruchaga. Patricia dio a luz en cautiverio, en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) a un niño que llamó Rodolfo Fernando; eso fue el 15 de noviembre de 1978. Hasta ese momento no la habían torturado porque seguramente en esas mentes dañinas ya estaba designado el hijo que iba a nacer, para alguna familia sustituta allegada a los represores y no era cuestión que el preciado objeto que llevaba en su panza se perdiera antes del parto. José Manuel no tuvo la misma suerte, ya que volvía de largas sesiones de tortura casi deshecho: picana, golpes, colgado de sus miembros, etc.; ya que los verdugos sabían que él era responsable militar de la Columna Oeste de Montoneros.  Pasaron muchos años. Las Abuelas de Plaza de Mayo en febrero de 2001 recuperaron a otro hijo de desaparecidos, el número 70. Era Rodolfo Fernando, de 22 años, que ignoraba su condición de hijo de desaparecidos y fue convencido por su hermana María Eva a la que tampoco conocía hasta ese momento, para que se hiciera los exámenes genéticos correspondientes. Su padre falso, que lo anotó como propio, era Francisco Gómez, personal civil de Fuerza Aérea, es decir integrante de un grupo de tareas,  (que portaba armas, manejaba documentación falsa y participaba de los vuelos de la muerte), tal vez el mismo Gómez, fue quien secuestró o asesinó a su verdadero papá. El 23 de abril de 2005 se confirmó, por suerte, que a veces la justicia llega: el juez federal Jorge Ballestero condenó a 10 años de prisión al médico de la ESMA Jorge Luis Magnacco por su participación en el secuestro de Rodolfo Fernando Pérez (asistió a la madre en el parto clandestino; firmó un certificado de nacimiento falso) y a los apropiadores Francisco Gómez y su esposa Teodora Jofré, respectivamente, a 7 años y medio y 3 años y un mes. El magistrado destacó en el fallo que: “La actividad desplegada por los jerarcas del último régimen militar no se limitó tan sólo a acallar las voces de quienes mantenían una ideología que no se condecía con la de aquellos que comandaban la Nación y que eran estigmatizados bajo el calificativo de ‘subversivos’, sino que se implementó un ‘plan de aniquilación sistemática’ donde era necesario erradicar a aquellos que en un futuro pudieran abrigar los mismos pensamientos. Se ha demostrado que las criaturas recién nacidas eran entregadas a familias vinculadas con el proceso militar y esos primeros momentos de vida eran el eslabón inicial de una cadena de mentiras que en este caso duró más de veinte años”.