militantes del peronismo revolucionario uno por uno

PHILIPPEAUX, Adolfo César.

Siendo mayor del Ejército argentino formó parte del intento patriótico del 9 de junio de 1956 encabezado por el general Juan José Valle. A su cargo estuvo ocupar Santa Rosa, La Pampa, con 18 soldados y suboficiales, objetivo que logró con creces. Pero al no poder afirmarse el levantamiento en otras partes del país, debió huir, salvando su vida del odio revanchista y oligárquico, por el simple y audaz recurso de armar al pueblo. Fue en definitiva éste quien con Phillipeaux tomó por asalto el cuartel general del distrito militar, el Departamento de Policía y la estación de radio LT 2 por donde se difundieron al aire proclamas y mensajes revolucionarios. El heroico comportamiento de jóvenes suboficiales de la Fuerza Aérea en la base de Villa Mercedes-San Luis, a donde se había replegado (pusieron adrede agua en el tanque del avión que debía llevarlo a Santa Rosa), retrasó su envío a Bahía Blanca para fusilarlo; cuando llegó allí, la ley marcial ya había sido levantada. Preso, desterrado, perseguido y confinado por todas las diferentes dictaduras que padecimos, este soldado del pueblo, fue uno de los organizadores y protagonistas de la Resistencia Peronista. En el tercer gobierno peronista tuvo algún cargo público en el ámbito de la pesca nacional. Fallecido Perón se alejó definitivamente del mismo, por oponerse a la entrega del patrimonio nacional ictícola a manos de las potencias imperialistas, dueñas de factorías y depredadoras de nuestro recurso pesquero, casi hasta el colapso definitivo. Su clara conducta y rectitud de principios, lo convirtieron en un muerto civil. Fundador del Foro Patriótico y Popular, propició desde allí el no pago de la deuda externa ilegítima y usuraria, la reestatización de las empresas nacionales entregadas durante la infame década menemista de los ’90, la anulación de los contratos pesqueros con las potencias extranjeras, el derecho de los pueblos a unirse y armarse en defensa de su soberanía e integridad, la solidaridad con las naciones y pueblos agredidos por el imperialismo yanqui como Irak y Venezuela y la defensa estricta de los derechos humanos. Murió el 2 de octubre de 2004 en el hospital público, sin ningún tipo de prebenda o beneficio especial, igual que miles y miles de argentinos, llevados por las políticas de ajuste y entrega del patrimonio nacional, a condiciones de vida, trabajo y salud desastrosos. En abril de 2006, el Consejo Deliberante de Mar del Plata, otorgó definitivamente la parcela de tierra para la construcción de un Mausoleo en su memoria, con motivo del cincuentenario de la Revolución del 9 de junio de 1956.