militantes del peronismo revolucionario uno por uno

PIERINI, Carlos Ennio.

Nacido el 24 de noviembre de 1920 en Dolores, provincia de Buenos Aires. Fue uno de los principales dirigentes del peronismo combativo platense y del Sindicato Unico de Petroleros del Estado (SUPE). El “Gringo” Pierini llegó a La Plata para estudiar en la universidad. Tras el fallecimiento de su padre, se vio obligado a trabajar para ayudar a su familia y dejó entonces la carrera de Ingeniería, que llegó a cursar hasta quinto año. En esa ciudad de las diagonales, conoció a quien sería su esposa, Pirucha; se casaron el 15 de febrero de 1947. De su matrimonio nacieron dos hijos. Carlos fue fundador del sindicato de petroleros. De 1945 a 1949 fue secretario general del SUPE en la filial de Florencio Varela (provincia de Buenos Aires), de 1949 a 1955 secretario adjunto del SUPE nacional. Hombre de la Resistencia Peronista. En 1957 es designado secretario adjunto de la Confederación General del Trabajo (CGT) Auténtica, cargo que ejerce hasta 1965. Para la misma época, de 1956 a 1959 forma parte del Comando Táctico Peronista. Pierini sufre cárceles, persecuciones, torturas y cesantías por su militancia. Fue el principal dirigente de la histórica huelga de los petroleros lanzada en setiembre de 1968, cuando los trabajadores enfrentaron a la dictadura de Onganía durante más de dos meses: fue él el primer trabajador cesanteado y el último en ser reincorporado, en febrero de 1974. Pierini también fue uno de los redactores de propuestas programáticas históricas del movimiento obrero argentino como son los programas de La Falda y Huerta Grande y participó activamente en la CGT de los Argentinos. A las 2 y media de la mañana del 7 de agosto de 1974, un grupo de paramilitares fuertemente armados, invadieron y saquearon su casa. A él se lo llevaron a punta de pistola sin escuchar los ruegos de su familia. Su mujer después reconocería a una de las personas que capitaneaba el grupo, el tristemente célebre Aníbal Gordon miembro de la Triple A y oficial del Ejército. Se fueron de la casa en un Torino blanco escoltados por un patrullero policial. Su cuerpo apareció en un terreno baldío, en avenida 7 entre 647 y 648, con 24 impactos de bala. Al morir tenía 53 años. Dos días después de su lamentable deceso, los trabajadores de Propulsora Siderúrgica pese al terror imperante en nuestra sociedad, realizaron una asamblea en la puerta de la fábrica y repudiaron su asesinato. En agosto de 2001, el Concejo Deliberante de La Plata, como homenaje imperenne a su memoria, designó con el nombre de “Carlos Ennio Pierini” a la calle 115, entre 61 y 62 de esa ciudad. Era allí donde vivió el “Gringo”. Su casa supo albergar a hombres y mujeres de distintas extracciones sociales, de diversas pertenencias políticas, de variadas ideologías; pero con un idéntico compromiso militante. Su casa, siempre de puertas abiertas, ámbito de encuentros, fue testigo silenciosa de los debates y acciones de la época, cobijo para cada hombre y mujer que luchara por la libertad y la justicia, por los derechos pisoteados y la independencia nacional.