militantes del peronismo revolucionario uno por uno

PALAZZO, Ricardo Luis.

“Palito” Palazzo el joven de la sonrisa permanente. Tenía cuatro hermanos más. Su padre Luis, era jefe del Correo y era común que con su familia se desplazase por diferentes lugares de la República; en 1955 le ofrecieron Luján, provincia de Buenos Aires y allí fue a parar con su prole. La madre de Ricardo Luis Palazzo, Rosa Sierra, declaró que su hijo fue secuestrado en la casa de su novia, en Capital Federal (Ecuador 930, 2° piso B), el 16 de septiembre de 1976, por un grupo de personas armadas que dijeron ser de las “fuerzas de seguridad”. Palazzo tenía 21 años al momento de su desaparición y había sido alumno secundario de la Escuela Normal Ameghino de Luján y de la Escuela General Lemos de la localidad de Campo de Mayo, partido de San Miguel. Sus mejores calificaciones eran siempre para la materia de Educación Democrática. Fue militante de la Juventud Peronista de las Regionales (regional VIII) en la ciudad de Luján, provincia de Buenos Aires, donde tuvo un papel preponderante en la organización y militancia barrial de los vecinos de la zona. Había nacido el 20 de abril de 1955 en San Jorge, provincia de Santa Fe. Y al momento de su secuestro y posterior desaparición trabajaba como ayudante en el estudio de un arquitecto. Un vecino y militante peronista barrial acerca esta imagen sobre el compañero: “¿Cómo lo recuerdo a Palito? Era un chico sano, un chico bueno. Si le decías ‘no tengo azúcar’, era el primero que se levantaba y salía corriendo a comprar azúcar (…) ‘no tengo para comer’ –porque no había trabajo- y él era el primero que me traía para comer (…) tenía soluciones para todo y te sacaba los problemas; no solamente a mí, sino que también ayudaba a otros, con una cosa, con otra y además era el que hablaba y ordenaba las cosas: ‘tenemos que hacer, esto, y esto y aquello’; siempre era así”. Rosa, que ya mencioné que era su madre, recuerda siempre el compromiso de “Palito” con el barrio: “Decía: ‘me llevo esta frazada para el barrio’. A veces me faltaban pavas, platos y el siempre me decía ‘lo llevo para el barrio’. Así era él”. Su simpatía, solidaridad y compromiso hicieron de él una persona muy querida por sus compañeros de militancia. En tal sentido, “Quino” Luna lo recuerda del siguiente modo: “Con Palito fuimos al Barrio Lanusse a trabajar y ya nos conocíamos de La Plata. Palito era ¿cómo te puedo decir?... El tipo donde lo pusieras, el tipo caía bien ¡Tenía una espontaneidad para la articulación social increíble! Discutíamos, intercambiábamos opiniones ¿no?... no eran confrontaciones. Cada uno hacía una lectura de las cosas, pero generalmente el más eficiente era Palito, porque llegaba más rápido a acordar con la gente… es decir, el camino más corto siempre era el que decía él”. Un domingo de septiembre de 2015, colocaron una baldosa en su memoria, frente al edificio de la sociedad de fomento del barrio Lanusse, calle Doctor Luppi 1546, en Luján. Los vecinos emocionados, sensibles y a la vez memoriosos, recordaron así, para siempre, a Ricardo Luis Palazzo.