militantes del peronismo revolucionario uno por uno

PALMA, Horacio Mario.

Hombre de Paraná, Entre Ríos, nacido el 21 de diciembre de 1924. Por parte de su madre (Clara Brown) corría por sus venas sangre irlandesa, quizás de ahí viniese tanta rebeldía contra el “orden establecido”. Se recibió como Contador Público en la Universidad de Buenos Aires y tenía su propio estudio contable. Fue secuestrado en Hurlingham, provincia de Buenos Aires, el 11 de enero de 1977. Lo más increíble es que a principios de la década del ’60 fue compañero del militar genocida Jorge Rafael Videla en el Movimiento Familiar Cristiano (MFC) de aquella localidad bonaerense, situada al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Para entonces, vivían a 300 metros uno del otro con sus respectivas familias. Cuando sucedió su desaparición el dictador no quiso mediar para liberarlo. A Palma, sus principios cristianos y su ideología peronista,  lo llevaron a profundizar el compromiso con los desposeídos, con los humildes, con los necesitados; considerando que solamente un cambio profundo de las estructuras podía poner fin a tanta miseria. Palma militaba en Montoneros en el sector de “Finanzas”. Fue visto con vida en la ESMA ante de su “traslado” definitivo. Su hija Gloria, que tenía 15 años cuando se llevaron a su padre, cuenta que él “nunca uso jeans porque decía que eran yanquis. Lo ves en fotos pintando la pared con pantalones viejos de traje. Venía muy tarde a mi casa. Éramos 7 hermanos. Estaba ausente por trabajo y porque tenía que dar de comer a los siete. Era muy divertido. Íbamos a comer a ‘Pipo’ y decía ‘miren, todos esos chicos son mis hijos’. Un orgullo”.