militantes del peronismo revolucionario uno por uno

PUIGGRÓS, Sergio Rodolfo.

Unico hijo varón del brillante intelectual que fue en vida Rodolfo Puiggrós. Hizo de secretario privado de su padre cuando éste ocupó el cargo de Rector de la Universidad durante parte del tercer gobierno peronista. Producida la ruptura institucional de 1976, se negó a aceptar el asilo que le ofrecía México (hacia allí partió su familia) y continuó la lucha clandestina enfrentando a la dictadura militar al lado de su amada compañera Violeta. Es que este joven militante estudiantil, se incorporó de muy jovencito a la política, adhiriendo a Juventud Peronista (JP) y luego a Montoneros. Actuaba con el sobrenombre de “Federico” y era considerado por sus compañeros un cerebro político, pero al sufrir de neumotorax, el obligado reposo lo alejaba de las decisiones y centros de poder adentro de la organización, pero así y todo era reconocido como un cuadro de primera. La muerte lo sorprendió resistiendo un allanamiento conjuntamente con otros compañeros, el 22 de junio de 1976. Para mayores detalles del hecho en sí  y los asesinos que intervinieron, ver el registro de Roberto Gamonet. Para concluir, traigo a colación una anécdota que relata el padre de Sergio y que sirve por un lado, para visualizar que fue lo que llevó a tantos jóvenes como su hijo a pelear desde el Peronismo para cambiar el sistema, y por otro para comprobar una vez más las anteojeras de algunos uniformados que ostentaban el monopolio de las armas. Dice Don Rodolfo: “El teniente coronel me provocó con aquella pregunta que me hizo para junio de 1972: ¿Qué piensa de los estudiantes universitarios? Le respondí: cada día se sumergen más en la dinámica realidad argentina y sienten una mayor necesidad de confraternizar con las bases obreras. Han dejado de ser los izquierdistas infantiles y delirantes que en 1930 y en 1945-55 fueron aprovechados por los políticos de una oligarquía sin patria para consumar sus planes de derrocamiento de gobiernos nacionales y populares. Muchos de ellos revelan algo superior a la mera adhesión cuantitativa al peronismo proscripto. Lo interpretan críticamente como hijo de la Historia y de las contradicciones presentes de nuestra sociedad. Parten de la tierra fértil de los trabajadores y, al recoger lo que éstos inspiran de emancipador y creador a un movimiento que cayó y se levanta con renovados y superiores bríos, denuncian y rechazan lo que arrastra de putrefacto, lo que anula el pleno despertar de las fuerzas materiales e intelectuales de la Argentina. El teniente coronel rebuznó: Esas son pamplinas de ideólogos. Los aniquilaremos a todos si es necesario”.