militantes del peronismo revolucionario uno por uno

PERALTA, Marcelo.

27 años. Nacido en Córdoba un 3 de septiembre de 1955. De profesión tarefero (es aquel que cosecha la hoja de mate para la molienda). Como dirigente gremial peronista enfrentó la prepotencia patronal defendiendo a sus compañeros de trabajo; molineros, choferes y tractoristas. Fue uno de los propulsores de la huelga general del 25 de junio de 1975, en pleno “Rodrigazo”, que duró 48 horas y tuvo un acatamiento masivo de los trabajadores en pos de mejoras salariales y de condiciones de trabajo. Secuestrado-desaparecido el 29 de junio de 1977 en un yerbatal, en Gobernador Virasoro, Santo Tomé, Corrientes. Dejemos que cuente al respecto, Arturo Carlos Escobar, ex preso político; dirigente rural y militante de Juventud Trabajadora Peronista (JTP), fundador del Sindicato de la Industria y la Alimentación en la delegación Virasoro. “De la etapa de la represión de la última dictadura cívico militar, contra los trabajadores organizados gremialmente y vinculados al cultivo y elaboración de la Yerba Mate en el establecimiento ‘Las Marías’, en la zona de Virasoro, Corrientes; destaco que si bien actuaron fuerzas conjuntas, fue público y notorio el apoyo logístico y la cobertura política que le brindaron los sectores civiles, que custodiaban los intereses de los poderosos de la zona. En esa tarea salían a ‘marcar’ las casas de los ‘activistas’, delegados, o de cualquier militante comprometido con las luchas populares. Estos luego eran perseguidos, secuestrados, detenidos, torturados o desaparecidos, como el caso de los compañeros Marcelo ‘El Galgo’ Peralta y Neris Victoriano Pérez”. (“Misiones. Historias con nombres propios II”. Ver bibliografía). El dueño de “Las Marías” –entre otros productos, el té “Taraguí”- era por entonces Adolfo Navajas Artaza, gobernador de facto de la provincia de Corrientes entre 1966 y 1972 (dictaduras de Onganía, Levingston y Lanusse) y posteriormente, Ministro de Acción Social del dictador militar Reinaldo Benito Bignone (1982). Acusaba a los delegados gremiales de parar la producción para hacer asambleas en la época de Cámpora y Perón  y de “desarrollar acciones subversivas” tales como sabotaje industrial luego del golpe militar del ’76.