militantes del peronismo revolucionario uno por uno

POTENZA, Antonio Ángel.

Natural de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Comenzó a trabajar desde muy jovencito en la fábrica de zapatos y carteras Grimoldi. Para ganarse unos mangos, además de esa tarea, comenzó a trabajar en la aristocrática confitería “Los Dos Chinos”, haciendo el servicio de lunch en fiestas y embajadas. En este segundo trabajo conoció a la mujer de su vida y madre de sus tres hijas. Casado, se fue a vivir a Merlo, provincia de Buenos Aires, que en ese entonces era el lejano Far West. Cuenta un testigo de aquella época: “Cuando se fueron a vivir a la calle Bertolet prácticamente no había vecinos, era una zona de casas quintas, con calles de tierra; cuando llovía pasaba un carro que por unas monedas llevaba a los obreros hasta la estación a tomar el tren ya que aún no había líneas de colectivos”.  Antonio fue peronista desde siempre y cuando cayó Perón en 1955, vio caer asesinados por las balas gorilas a sus compañeros de trabajo que salieron a defender (dar la vida) por su líder. A partir de la vuelta de Perón en 1972, Potenza, con los compañeros del barrio abrió una Unidad Básica que en rigor a la verdad era una precaria casilla, pero que servía de sobra para juntar a los compañeros de la zona, entre ellos a Roberto “Beto” Castelli y María Teresa “Teresita” Trotta (ver sus registros). “Las actividades comienzan, se organizan peñas, en donde se preparan cientos de empanadas y los vecinos participan, se volantea casa por casa, se hacen acciones solidarias, se ayuda a la gente de la villa que había perdido sus humildes casa en un incendio, pero esta actividad comienza a tansformarse a partir de dos sucesos centrales, por un lado el enfrentamiento de Perón en la Plaza de Mayo con los sectores de izquierda. Antonio se retira de la Plaza como tantos miles ante las palabras de Perón (…) Me quedó la imagen grabada de nosotros yéndonos de la plaza, yo no entendía de política, pero sí me quedó esa imagen de la gente grande llorando, como se sintieron traicionados, y eso me conmovió, íbamos para los colectivos con la gente de la zona con mucho dolor”, recuerda su hija, Marta Potenza. Luego de la muerte de Perón y el ascenso de López Rega e Isabel Martínez la actividad política en el barrio se puso mucho mas jodida, hasta que en un día de 1974, la U.B. ardió en llamas. A Antonio se lo llevaron de su casa hombres armados, un 29 de noviembre de 1977, a la edad de 52 años. Lo secuestraron de su casa de la calle Emilia Bertolet 1455, en su Merlo querido. Estaba en la cama con una de sus hijas mirando televisión. Nunca más apareció con vida. Fue visto con vida en el CCD “El Vesubio” antes de su asesinato.