militantes del peronismo revolucionario uno por uno

PUEBLA, José Manuel.

“Cacho”. 25 años. Soltero. Nacido un 1º de enero de 1952. Estudiante en la Universidad de Buenos Aires, en la Facultad de Filosofía y Letras, donde cursaba la carrera de Antropología. Miembro de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y Montoneros. Operario en la fábrica Ravana. Secuestrado-desaparecido el 26 de enero de 1977 en Capital Federal, Barrio de Balvanera, en algún lugar de la calle Larrea, cerca de Plaza Once. Párrafos de la carta que envió a su madre y también a su padre, en cierta oportunidad, justificando su militancia en el peronismo revolucionario: “Les quisiera decir que lamento mucho que ustedes se angustien por mi, esta angustia deriva de no entender como justos y correctos los objetivos por los que pelea tu hijo como uno más, de los miles de muchachos a los que se les acaba la paciencia de esperar un mundo mejor y decidimos intentar dar lo mejor de cada uno para modificarlo y hacer más cercana esa aspiración y necesidad del pueblo. Tu hijo no es un iluminado ni un mártir, es uno más, pues la revolución no es cuestión de iluminados sino de las masas populares; cada uno tiene que poner su parte, los militantes revolucionarios su calor y su sangre, cosa que diariamente demuestran muchos muchachos como tu hijo que se enfrentan a la represión más feroz incluso en inferioridad de condiciones y  demuestran como defienden hasta las últimas consecuencias sus ideales, los ideales montoneros (…) Yo no tengo otro camino, a menos que traicione a todo lo que actualmente pienso, actitud que se bien que solo se puede hacer cuando uno se deja vencer por el temor, el individualismo y se olvida lo que sucede en el mundo o lo acomoda a su situación (…) Luchamos por un mundo en el que los hombres no procedan egoístamente de acuerdo a sus propios intereses, sino de acuerdo  a los intereses de sus hermanos, un mundo en el que el egoísmo esté erradicado, un mundo en que el dinero no sea un dios que todo lo rige (porque vos decís que Dios existe y yo te digo que en el sistema capitalista el dinero es Dios). Luchamos por un mundo en el que la fraternidad y el amor entre los hombres sea una realidad y en el cual la justicia y la igualdad se efectivicen, dejando de ser promesas nunca cumplidas y luchamos por la vida y para luchar por la vida hay que destruir a los que luchan por la muerte (…) Esta guerra no la inició el ejército popular, es más, el pueblo tardó mucho en comprender que ‘a la fuerza brutal de la antipatria hay que oponer  la fuerza popular organizada’. Cuando el pueblo lo comprende, el camino no tiene desvíos, se tardará más, se tardará menos, pero ya no se apartan de esta concepción. Esta guerra la inició el ejército de lo viejo con innumerables agresiones al pueblo, con incontables masacres, con la complicidad de los gobiernos que hambrean y  ejercen esa forma de violencia contra el pueblo, con el apoyo de sus armas y sus dictadores de turno (…) Un beso. Te quiere, tu hijo José Manuel. PD: Lamento el papel, pero escribí esta carta en una pizzería y no tenía otro”.