militantes del peronismo revolucionario uno por uno

PARTIDA, Norberto Aldo.

Quienes lo conocieron, lo recuerdan como un pibe noble, honesto, sensible y solidario. Físicamente petizo, tan morrudito como eléctrico. Llevaba chicos a su casa para ayudarlos en tareas escolares y luego le pedía a su madre que les diera un vaso de leche porque realmente lo necesitaban. Con el Padre Gasparotto organizó toda la acción social de la Parroquia de la Iglesia de Santa Lucía. Era fana del “sabalero”, Colón de Santa Fe, el equipo de fútbol más popular de esa ciudad. Fue militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) en el Colegio Industrial de Santa Fe. Sancionado por su actividad política se vió obligado a dar todas las materias libres para que no lo echaran. Y lo hizo con éxito. Se recibió de Técnico Electromecánico conjuntamente con sus compañeros de división. Hace una pasantía en Fiat presentando un interesante informe donde analiza las relaciones humanas dentro de la fábrica. Luego consigue trabajo en la fábrica Materfer de Córdoba. Dicen sus compañeros que fue un militante de fierro, iba a todas las asambleas estudiantiles con el mameluco y el redoblante y con ese instrumento de percusión levantaba la euforia de todos. Con 23 años de edad, fue secuestrado-desaparecido el 20 de agosto de 1977, en el momento de salir a comprar unos repuestos para la moto, en Santo Tomé (Santa Fe). Le había dejado una nota a su novia: “Temo no volver a verte, pero deseo volver a abrazarte”.