militantes del peronismo revolucionario uno por uno

PÉREZ, Bonoso Antonio.

Nacido el 8 de julio de 1953 en General Alvear, Mendoza. Aunque en rigor a la verdad era de un pueblo denominado Los Compartos que estaba a 10 km. de esa localidad mendocina. Brillante alumno fue abanderado tanto en el colegio primario como en el secundario. Luego se va a Mendoza capital a estudiar Ciencias Económicas, pero primero debe mantenerse haciando varios trabajos que fueron desde desarmar un circo hasta ir a la cosecha, por lo que ingresa a la Facultad recién en 1972. En dicho ámbito universitario su primera experiencia política es ser integrante de la Organización Peronista Universitaria Antiintegracionista (OPUA). Para 1973 consigue trabajo en la empresa de la Coca-Cola, “Mendoza Refrescos”. Paralelamente empieza a formarse intelectualmente leyendo los libros clásicos del peronismo. En la misma facultad pasa a militar en la Juventud Peronista 17 de Octubre (JP-17) dando inclusive clases de historia a los jovencitos que recién se incorporan a su organización. Cambia de trabajo. Se va a Fabril Casale una empresa que no respeta en lo más mínimo los convenios colectivos de trabajo y explota a su personal. Él dirige la resistencia obrera. Uno de sus dueños es entonces secuestrado por Montoneros y será liberado cuando cumpla con una serie de exigencias económicas y sociales en beneficios de los obreros de la fábrica. Bonoso Pérez queda en la mira de los ejecutivos empresariales y de las fuerzas represivas. Debe dejar de trabajar y pasa a la clandestinidad. En algún lado toma una bicicleta “prestada” y con ella se moviliza todos los días para hacer changas como albañil. También trabajó en Carbometal. Hay dos versiones sobre su secuestro y posterior desaparición. Una es que desapareció en una cita “cantada” el 26 de noviembre de 1976 en Mendoza (Avenida San Martín esquina Burgos, Departamento San Martín). La otra, que luego de aprenderlo lo fusilaron en un paredón externo del Matadero “Vildoza” sito en la ciudad de Godoy Cruz, también Mendoza, en una fecha imprecisa del mismo mes y año. Físicamente era un tipo morocho, muy delgado, hijo de criollos y de 1,75 metros de altura. Sus amigod de militancia lo recuerdan con inmenso cariño y lo destacan por su bondad y solidaridad y por la manera en que protegía a las compañeras en las movilizaciones para que no sufrieran ningún inconveniente.