militantes del peronismo revolucionario uno por uno

TALBOT WRIGHT, Héctor Eugenio.

Nacido en Córdoba un 22 de agosto de 1945. 31 años. Casado. Médico. Con el sobrenombre de “Juan”, militaba con Rodolfo Walsh en el sector de Inteligencia de Montoneros. Intentaron secuestrarlo en Capital Federal, en la vía pública (calles Peña y Azcuénaga), el 16 de octubre de 1976. Durante el procedimiento ilegal en el cual la patota de la ESMA dispara contra  Eugenio, Perrén (oficial de Marina), abre fuego y mata a un niño (Gastón Montero) y hieren de gravedad a su madre; ya que ambos salían de una iglesia. Esta acción está corroborada por Graciela García Romero, una montonera cautiva en la ESMA, secuestrada un día antes y que tenía datos de la cita de Talbot Wright con otro compañero.  “A posteriori”, Adriana Lesgart –otra militante montonera, pareja suya- en un gesto que la honra, a ella y a su organización,se encontró con la madre de Gastón, le brindó su solidaridad y una suma de dinero para que afronte el doloroso momento. Como bien dice el hijo de Talbot Wright en un escrito que me acercó, “La muerte de mi padre es un terrible dolor, pero también lo es en igual medida la muerte de este niño”. Y agrega: “Graciela García Romero, en una charla muy personal, cuenta muchas cosas sobre el secuestro de mi padre. Entre ellas que él corre y abren fuego en su contra, que él nunca saco un arma, aunque es de suponer que iba armado sabiendo el cuadro que era, y la posición que tenía dentro de montoneros, cosa que pocos conocen”. Llegó muerto a la ESMA. Héctor Eugenio Talbot Wright, vivía en Buenos Aires desde 1975 cuando arribó con su pareja Adriana Lesgart (ver su registro). Y vuelve al relato: “El 22 de agosto de 1945 nacía mi padre. Tuvo formación marxista y atea, al provenir de una familia que activamente participó de la reforma universitaria de 1918 y donde en su seno se manifestaron constantemente altos valores como el compromiso y la solidaridad. Comenzó militando en el centro de estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba. Entre reuniones políticas y clases de medicina conoce a la que será mi madre. Se sumó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y luego a Montoneros. Lo recuerdo como un hombre con un aparente aspecto de seriedad, amante de la naturaleza y de las sierras de Córdoba, a la par que solidario y sobre todo como un ser humano comprometido con la lucha revolucionaria. Una tarde, cuando planificaban junto a mi madre y familia una reunión para festejar su cumpleaños, llega la fatal noticia de que queridos compañeros, entre los que se encontraba Miguel Ángel Polti (Frichu), Susana Lesgart y 17 compañeros más, habían sido masacrados durante un intento de fuga (inventado) en Trelew. Este duro hecho sería uno de los tantos detonantes que harían que mi padre decidiera optar como único camino posible por la lucha armada. Es que cada día un compañero caía muerto ó detenido y torturado. El terrorismo de Estado se mostraba más violento minuto a minuto. Mi padre no se podía permitir la pasividad mientras se veía correr la sangre de los compañeros. Así entra en la clandestinidad, despidiéndose de mi madre y de mí, diciendo ‘ahora no solo lucho por mi  hijo, sino por todos los hijos del mundo’. Dio la vida por ese ideal”. Testimonio de Eugenio Talbot Wright, su hijo.