militantes del peronismo revolucionario uno por uno

TEALDI, Luis Alberto.

“El Viejo” (por patriarca y consejero de sus compañeros de trabajo). “Pasto Seco” (por el color de su pelo). Oriundo de Santa Fe. En sus comienzos laborales allá en la ciudad santafesina de El Trébol supo ser fundador -6 de junio de 1944-  y secretario general del Sindicato de Obreros Lacteos y Afines (hoy ATILRA) por dos períodos, en tanto trabajaba en la fábrica De Lorenzi. Como bien dice en su libro Rubén A. Pron sobre Tealdi: “En ejercicio de su militancia sindical, Luis conoció a Perón, a quien visitó en Buenos Aires con otros dirigentes. Ese contacto breve pero intenso con el fundador del Movimiento Peronista lo impactó de forma que marcaría para siempre su vocación por la justicia social y su dedicación a la lucha a favor de las reivindicaciones de la clase trabajadora”. Obrero de Cometarsa desde 1965 (empresa del grupo Techint); por lo que se mudó con su familia a vivir a Campana, provincia de Buenos Aires. Afiliado Nº 384.716 en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Desencantado con el rumbo que tomó el tercer gobierno peronista a partir del intinerato de Lastiri, buscó quizás nuevos rumbos pero sin renegar de sus orígenes y principios. “El Tío Luis era un tipazo y medio. En Cometarsa era capo. Peronista a muerte. Movía un dedo y se paraba la fábrica”, relata uno de sus sobrinos. No le esquivó el bulto al enfrentamiento contra la dictadura y la patronal luego del golpe del ’76. La familia le sugirió mudarse a Paraguay donde había parientes. Les dijo: “ya estamos en el baile y hay que seguir bailando. Si me llega a pasar algo no me busquen”. Hay indicios ciertos que don Luis Alberto Tealdi estuvo ligado a la CGT en la Resistencia, organismo creado por el peronismo revolucionario, para enfrentar a nivel laboral a la dictadura cívico-militar. Fue secuestrado-desaparecido el 28-9-77 en esa ciudad con 55 años de edad, por la madrugada, cercano a su casa cuando iba tomar lugar en su puesto en la fábrica. No se descarta complicidad patronal de Techint en ese secuestro y en otro medio centenar de obreros del complejo, “desaparecidos”. A 48 horas del secuestro lo intimaron a presentarse al trabajo, y luego lo despidieron.