militantes del peronismo revolucionario uno por uno

TULLI, Jorge Mario.

“Negro”. Tenía 24 años cuando fue secuestrado y desaparecido en Capital Federal, donde había conseguido un conchabo en el barrio de Chacarita, en un estudio de publicidad, a través de conocidos de la familia. Ocurrió un 13 de diciembre de 1976. La noche anterior salió de una fiesta familiar en la localidad bonaerense de Sáenz Peña, pero al día siguiente no apareció por el trabajo ni por la pensión donde vivía. Era militante de Juventud Universitaria Peronista (JUP) en la Facultad de Arquitectura de La Plata. Con anterioridad, con su novia Graciela Susana Sebeca a nivel universitario militaron en el Frente de Agrupaciones Eva Perón (FAEP). Sus estudios secundarios los había hecho en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, -ciudad donde nació- en la Escuela Técnica Nº 1 egresando con el título de Maestro Mayor de Obra. Su padre era armero de la Base Naval de Puerto Belgrano. También se sabe, que Jorge Mario Tulli trabajó en el Ministerio de Economía y Hacienda bonaerense durante la gestión del Dr. Oscar Bidegain. Su hermano Juan Carlos, integrante del Movimiento por la Memoria, la Verdad y la Justicia de las Víctimas del Terrorismo de Estado en Punta Alta (MOVEJUPA) le rinde homenaje con estas palabras: “Pasaron 40 años y te sigo pensando a cada instante. Y reafirmo tu templanza y amor por haber ocultado a nuestros padres tu situación. Mi lucha por encontrarte sigue día a día y seguirá hasta el último segundo de mi vida (…) Busco justicia sin olvidar y deseando que cada ser macabro que fue capaz con su mano de manejar la vida y la muerte de tantos, pague el precio por tanto horror (…) Tu bondad y lealtad por aquellos que lucharon junto a vos es indiscutible y tu gran amor por los que amaste fue siempre envidiable. Por todo esto y muchas cosas más fuiste para mí un ejemplo de lucha, amor y esperanza. Te amaré por siempre”. Cabe acotar que su ex novia antes citada de apellido Sebeca, cuando ya había cortado su relación sentimental con Tulli fue secuestrada el 13 de marzo de 1976 en Ushuaia y trasladada a la Base Comandante Espora (BACE) de Bahía Blanca y de ahí al buque ARA “9 de Julio”, en ambos lados fue torturada y vejada con el fin de obtener información sobre su ex novio; después la trasladaron al Batallón de Comunicaciones 181 de Bahía Blanca donde continuó su cautiverio por 20 días más. Al tiempo fue liberada pero como consecuencias del maltrato recibido y la falta de alimentación adecuada sumada al horror que vió y vivió, todavía padece consecuencias físicas y mentales. El entorno familiar también fue afectado por el secuestro y desaparición de Jorge Mario Tulli; su padre falleció al poco tiempo y su hermano Juan Carlos sufrió durante muchos años la discriminación y la imposiblidad de trabajar en la base naval.