militantes del peronismo revolucionario uno por uno

TAURO, María Graciela.

“Raquel”. “Quela”. Chela”. Nació en la ciudad de Bahía Blanca el 9 de febrero de 1953. Para su familia siempre fue “La Gracie”. Era una mina alta, muy atractiva, de ojos verdes, cabello oscuro y ondulado. Su padre era tornero en los talleres del ferrocarril y conjuntamente con su mujer eran dueños de un quiosco. Graciela estudió la carrera de bioquímica en la Universidad Nacional del Sur hasta 3º año. Militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y del peronismo montonero. Dos artefactos explosivos colocados, uno en su hogar y otro en el negocio de sus padres la llevó a una migración interna. Ya viviendo en Buenos Aires trabajó como empleada en una fábrica. Cayó secuestrada  el 15 de mayo de 1977 en su domicilio de Alsina 2100, Hurlingham, provincia de Buenos Aires. La llevaron clandestinamente a la Comisaría 3ra. de Castelar. Ver registro de su compañero de sentimientos y militancia Jorge Daniel Rochistein con quien se casó el 30 de enero de 1976. María Graciela estaba embarazada de 4 meses y medio. Vistos ambos militantes en la ESMA (allí ella dio a luz) en condición de cautiverio antes de sus asesinatos. Ese hijo de ambos, robado a su madre, volvió con sus familiares legítimos en septiembre de 2010; lo habían llamado Ezequiel y tenía 33 años. Se lo había apropiado un represor: Juan Carlos Vásquez Sarmiento, miembro de la Regional de Inteligencia de Buenos Aires (RIBA) de las Fuerzas Armadas durante la última dictadura cívico-militar. De la barbaridad que llevaron adelante los represores con su secuestro, habla el mismo joven: “Me llamo Ezequiel Rochistein Tauro. Sé quien soy a partir de 2010 cuando descubrí que nací en la ESMA porque mi mamá me tuvo ahí. No sé bien cuando nací, entre septiembre y noviembre del ’77, formalmente me quedé con el 1° de septiembre como fecha de mi cumpleaños, pero no sé ni como me llamo, ni cuando nací”.