militantes del peronismo revolucionario uno por uno

TENENBAUM, Gisela Lidia.

“Alexandra”. “Valentina”. Mendocina, de padres judíos vieneses médicos, estos habían salido de allá, para venir a la Argentina, cuando Hitler anexó Austria en 1938. Nacida el 4 de febrero de 1955. Fue abanderada en primaria y medalla de honor en la secundaria (especialización técnico-quimica). Helga Markstein cuenta que “Gisi” como cariñosamente la llamaba a ella, sumaba reconocimientos por entonces: “En la secundaria donde iba, al final de curso daban tres medalla. Una para el mejor promedio del último curso, una para el mejor promedio en ciencias exactas y la tercera al mejor promedio de todos los años. Ella se ganó las tres, además del premio a la mejor compañera”. Familiares y amigos coinciden en destacar su alto sentido de la responsabilidad y su tenacidad para superarse, además de su modestia y solidaridad, que le permitieron destacarse en los deportes y en la militancia. Fue novia de Francisco Alfredo Escamez (ver su registro). Ambos militantes montoneros y estudiantes en la Universidad Tecnológica Nacional de esa provincia, donde ella sacaba 9 y 10 en las materias como quien come pororó. Gisela tuvo un breve paso anterior por una agrupación universitaria del Partido Socialista de Vanguardia, hasta que dejó la misma para sumarse a la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Gisela que estudiaba Ingeniería Electromécanica, fue secuestrada-desaparecida en Mendoza, el 8 de abril de 1977, un viernes santo. Para entonces estaba viviendo con Ana María Moral y Juan José Galamba (ver sus respectivos registros) en un domicilio de Godoy Cruz, próximo a la Iglesia Nuestra Señora de Fátima. Forma parte de los 30.000 desaparecidos que lucharon por un país libre, justo y soberano. Un reconocimiento: Eximia nadadora, obtuvo varios récords y premios internacionales. Hoy (y desde marzo de 2007) la pileta techada del Club Petroleros YPF de Mendoza, lleva su nombre. Cabe acotar que Gisela, rechazó varias ofertas de sus padres, cada vez más angustiados, para escondarla o sacarla del país. Siempre les dijo que su puesto de lucha estaba entre sus compañeros de militancia y entre su pueblo.