militantes del peronismo revolucionario uno por uno

TRIPIANA, Francisco.

“La madrugada del 24 de marzo de 1976, tanto para Haydée Nilda Pérez como para el resto del país comenzaba el momento más triste de sus vidas. Casi a la misma hora en que se consumaba el último golpe de Estado en Argentina, un grupo de tareas conformado por efectivos del Ejército y de la Policía irrumpía en su casa y secuestraba a su esposo. Fue la última vez que lo vio. Pero no era la primera vez que este tipo de gente entraba a las patadas en la vivienda ubicada en la calle Ortíz de Rosas (651) entre Segovia y Colón en San Rafael, (Mendoza). Unos días antes del golpe, durante un allanamiento, unos efectivos apartaron a su marido hacia un rincón y hablaron en privado con él. El mensaje fue claro: si quería seguir viendo a su esposa y a su hijo de ocho meses, debía cerrar la boca y olvidarse de su militancia en el Partido Justicialista. Francisco Tripiana tenía 33 años de edad cuando se lo llevaron. Le decían ‘El Negro’, era pintor y obrero de la construcción teniendo además una gran ascendencia entre sus pares. Cuentan que era un tipo comprometido con sus ideales” puede leerse en www.mdzol.com . En rigor a la verdad, el compañero Tripiana, militaba en el Partido (Peronista) Auténtico y estaba a cargo de las pintadas de esa organización política en la zona. Supe también que muchas veces se ganaba la vida con las cosechas temporales de la uva (Finca Antonio Bittar de Colonia Elena, San Rafael, Mendoza, por ejemplo). Su hijo Mariano, afirma con legítimo orgullo que “cada tanto escucho  a sus amigos nombrarlo o ponerlo como ejemplo de tal o cual cosa”. Cabe acotar, para cerrar este registro, que la viuda de Francisco Tripiana identificó al ex teniente del Ejército Aníbal Guevara como quien ordenó la detención de su esposo en 1976 y se lo llevo maniatado para luego llevarlo hasta Infantería y después a la Casa Departamental. Relató además que esa noche los soldados ingresaron a su casa, revolvieron papeles y hasta le apuntaron con un arma a su madre. Hipólito “Poroto” Sosa, ex policía integrante del D2, en Tribunales, año 2010, reconoció ser la persona que delató a Francisco Tripiana por “guerrillero”. ¿Y por qué era guerrillero, según él? “Porque cada vez que se paraban a conversar hablaba mal del gobierno” y según su particular y obtuso punto de vista “montonero era todo aquel que se mostraba siempre disconforme y hablaba criticando al gobierno de Videla”. En el mismo juicio declaró el doctor Armando Dauverné, actual director del Hospital Schestakow, que afirmó: “Desde que soy chico conozco a este personaje Sosa y sé que es una mala persona. Era de ese tipo de gente que convivía con uno, que compartía hasta la comida y después iban y denunciaban. Este pintor que fue delatado, en cambio, era un chico que no tenía maldad alguna, Era sólo un interesado en que la gente humilde tuviera pan en la casa y trabajaba para eso siendo que él tenía muy poco ingreso y lo mismo colaboraba con los más humildes. Esta es la bronca que da, pensar que lo mataron por matar, sin ningún tipo de razón ni justificativo”.