militantes del peronismo revolucionario uno por uno

TROSSERO, Susana Beatriz Guadalupe.

“Lucía”. Hija única. Tanto la cuidaban sus progenitores que no la dejaron ir al acto del 1º de Mayo en la Plaza cuando se fue a preguntar a Perón por el rumbo que seguía ese gobierno popular. Directamente la encerraron para que no fuera. Ella no se amilanó y siguió en lo suyo a punto tal que ese mismo año, en oportunidad de una asamblea que se realizó en la facultad de Química, Susana habló en representacion de los estudiantes del Profesorado y lo hizo muy bien.  Egresó de la Escuela Normal “José de San Martín” de Santa Fe después de haber cursado el Bachillerato con Orientación Pedagógica. Agradable, eficiente, respetuosa, amable y muy linda pueden ser las características positivas que adornaron su vida. A posteriori comenzó a estudiar el Profesorado de Historia en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), pero lo dejó de lado cuando se dedicó de lleno a la militancia. Trabajó en el barrio San Lorenzo colaborando en tareas de alfabetización y apoyo escolar a los pibes del barrio, actividad que llevaba adelante en el denominado “Rancho Peronista”. Militante de Juventud Universitaria Peronista (JUP) y Montoneros. Abatida el 7 de octubre de 1976 en una casa de la Organización, sita en la calle Pedro Ferré N° 1980, de la ciudad de Santa Fe, cuando resiste el allanamiento con otros compañeros. (Capodaquia, Coria y Fontana. Ver sus respectivos registros). Susanita Trossero estaba de novia con Fernando Abasto, también militante de la JUP (ver su registro). Su cuerpo descansa en el cementerio de Rafaela. Una anécdota que involucra a Susana Trossero, nos la brinda el compañero Angus hablando de Fernando Abasto: “Debe haber sido por 1973/74 que se puso de novio con una compañera del Profesorado, Susana. Hoy sé que era Susana Trossero, también asesinada por la dictadura. Lindísima y extremadamente tímida, se ponía colorada por cualquier cosa. Imagínense la ‘vergüenza’ de esta tierna compañera, la noche que vinieron a casa y les presté mi cuarto de San Jerónimo (el que daba a la calle) para lo que fue, probablemente, su primera noche de amor”.