militantes del peronismo revolucionario uno por uno

VILCHEZ, ROBERTO 1

 

VILCHEZ, Roberto.

Su amigo Fabián Dantonio lo recuerda de este modo: “Había nacido un 3 de febrero. Siempre me decía que prefería recordar la batalla de San Lorenzo y no la de su cumpleaños, Caseros, porque le dolía la traición a Juan Manuel de Rosas. Eran tiempo del presidente Justo y los muchachos de FORJA. Su infancia y adolescencia transcurrieron en La Paternal. Su padre era mozo en el famoso café ’36 Billares’ y su madre fervorosa ama de casa que por aquellos tiempos fue a entrevistarse con Evita para pedirle por la familia y a los pocos días un camión de la Fundación estacionaba en la puerta de su casa depositando el pedido. A partir de ese momento, Roberto Vilchez, se identificó ‘a muerte’ con el Peronismo. Habilidoso para el fútbol descolló en ‘Floreal’ el club de barrio, pero su pasión por la música le ganaría al deporte y en épocas de oro del tango se vuelca a los escenarios con gran éxito debido al personal timbre de su voz; pero al poco tiempo conoció a su mujer –que adoraba- y definitivamente optó por conformar una familia, lejos de las tentaciones y la bohemia nocturna. Su necesidad de sustento económico lo haría vendedor de libros, en épocas en que varios escritores estaban prohibidos. Su avidez y entusiasmo lo llevó a ser uno de los hombres que más ‘historias argentinas’ de José María Rosa vendió. Militante peronista en épocas de bombardeos, exilios y fusilamientos, más de una vez se jugó la vida ‘guardando’ amigos y compañeros perseguidos. Fue parte activa así mismo, de la Resistencia Peronista. Con los años volvió a introducirse en el deporte, esta vez como dirigente del club de sus amores: Platense; allí conoció al ‘Polaco’ Goyeneche y se forjó una gran amistad entre ambos”. Más adelante llegó a ser gerente de la editorial Oriente que reeditó la colección de ‘Pepe’ Rosa, pero en momentos que su salud  no lo favorecía fue alejado de su trabajo sin ningún tipo de reconocimiento, pese a que al dueño de la editorial de apellido Cositorto –y que se decía su amigo-  le había hecho ganar fortunas. Este triste episodio del fin de su vida me lo contó a mí, Roberto Baschetti, cuando nos conocimos y comenzamos una hermosa amistad que se alimentó hasta su muerte el 11 de julio de 2009, ya que su estado de salud fue deteriorándose irremediablemente. Con él era un placer hablar de peronismo, tango y fútbol con ese modo de hablar que tenía tan porteño. ¡Salud, cumpa! Y un muy grande ¡Viva Perón, carajo!