militantes del peronismo revolucionario uno por uno

VILLAFLOR, RAIMUNDO 1

 

VILLAFLOR, Raimundo Aníbal.

“Negro Raúl”. Nació el 30 de marzo de 1934 en Valentín Alsina, provincia de Buenos Aires. Padre hincha de Racing (Aníbal Clemente), madre boquense (Josefina Gómez), parece que a él le tiraba Independiente por los goles de Arsenio Erico, cuando Raimundo era pibe. Obrero. Con 23 años a mediados de los ’50, fue elegido secretario general de la comisión interna de la fábrica metalúrgica Tamet, una de las más grandes por aquellos tiempos; para entonces ya era parte de la Juventud Peronista en lucha contra la dictadura de Rojas y Aramburu. Fue uno de los más respetados cuadros de Acción Revolucionaria Peronista (ARP) en el conurbano bonaerense, allá por la zona de Avellaneda. Militante de la CGT de los Argentinos. A partir de su larga experiencia de enfrentamiento antipatronal y antiburocrático, reconoce las limitaciones de la lucha reivindicativa y de la recuperación sindical por si sola. Llega entonces indefectiblemente, a la necesidad de una síntesis entre lucha reivindicativa, política y militar, incorporándose a las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) e impulsando dentro de éstas, la construcción de una organización de clase peronista “independiente de patrones y burócratas” e incluso del mismo Perón, aunque reivindicando lógicamente todo lo que éste representó para la historia contemporánea de la clase trabajadora. Esta propuesta que no es patrimonio solo del grupo Villaflor, se denominará la “alternativa independiente de la clase obrera y el pueblo peronista” o simplemente “la alternativa”. Junto con el sector de las FAP proveniente del Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNRT), encabezada por Caffatti, desarrollan un proceso de homogeneización política interno, que si bien consolidó lo que quedó en pie dentro de la “orga”, provocó también una práctica internista que llevó a la pérdida de numerosos cuadros y frentes que emigraron a otras organizaciones y dejaron a las FAP a un paso de su disolución. Superando este proceso, que él mismo había empezado a cuestionar, Villaflor queda como referente del sector llamado FAP-Comando Nacional, que luego de algunas fusiones con grupos provenientes de la diáspora del “alternativismo”, comienza a desarrollar su propuesta de “Poder Obrero”. Con una coyuntura nacional  inmanejable y que difícilmente puede influir, al ser una pequeña organización de cuadros y activistas obreros aún en desarrollo, el golpe militar del 24 de marzo de 1976 encuentra a las FAP-PB debilitadas por el retroceso en los frentes de masas y los golpes represivos en algunas regionales. Villaflor junto a Ardeti y Palazzesi entre otros –que es lo que queda de la dirección nacional-  deciden en 1978 suspender el limitado funcionamiento que se tenía, hasta que existieran condiciones más favorables. Con esto contribuyen a preservar lo que resta de la organización y la vida de la mayoría de sus militantes. Se sabe que Villaflor instala con otro compañero, un taller de electricidad para ganarse la vida. Pero independientemente de las medidas de prevención desarrolladas, la máquina represiva, que sigue funcionando a pleno, se topa casi casualmente, cuando está buscando a un militante de Montoneros, con el hilo que la conduce a los dirigentes nacionales de las FAP. “El Negro Raúl” es secuestrado el 4 de agosto de 1979 con su compañera (“La Petisa Lucía”), María Elsa Martínez Garreiro (33 años), cerca de su domicilio en Villa Domínico, provincia de Buenos Aires, cuando había ido a visitar a su padre Don Aníbal.  Murió a los 45 años, exactamente a los tres días de ser secuestrado por la Marina de Guerra, sin decir absolutamente nada que no fuera su antigua participación en la “orga”. Al ser llevado por varios suboficiales de esa arma a su celda luego de una sesión de tortura, muerde en el hombro al más feroz y jodido de sus custodios. La paliza que le propinan acabó con sus pocas fuerzas y su vida. Seguramente buscaba eso... Sus amigos lo recuerdan como un tipo de acción y de arrojo sin par. Un imprescindible cuando se quiere narrar la historia del peronismo revolucionario. Como dato anecdótico –o no tanto- siempre se comentó con admiración dentro de la “orga” antes mencionada, que luego de recibir instrucción militar en Cuba en 1964, Villaflor sumó su esfuerzo combatiente a los vietnamitas y en tal sentido de un bazookazo bajó un helicóptero norteamericano.