militantes del peronismo revolucionario uno por uno

VELAZQUEZ, Leonardo Ángel.

(Su apellido no llevaba acento). Nació en Bragado, provincia de Buenos Aires, el 24 de noviembre de 1921. Murió en Ciudad Evita, partido de La Matanza, el 12 de febrero de 1978. Siendo en el año 1956, Sargento Ayudante del Ejército Argentino –aunque ya había pedido su baja, desilusionado por el rumbo que tomaba el mismo- , sumó su esfuerzo al levantamiento del general Juan José Valle contra la dictadura militar gorila, encabezada por Aramburu y Rojas. Con otros compañeros tanto civiles como militares, el 9 de junio de 1956, tomó por las armas la Escuela de Mecánica del Ejército con éxito, pero al fracasar Valle en su intento, debieron replegarse y pasar a la clandestinidad. Primero se refugió en casa de unos parientes y luego logró asilo diplomático en la embajada de la República Federativa del Brasil en Buenos Aires. Desde allí, con salvaconducto, se exilió en aquel país. Allí trabajó como sereno en el diario O’Globo y fue peluquero en el barrio de Santa Alessandrina, donde vivía, en Río de Janeiro. De vuelta en nuestra patria por la amnistía política que llevó adelante Frondizi cuando asumió la primera magistratura (1958), alternó su militancia en la Resistencia con trabajos variados que le permitieran dar de comer a su familia. Fue fiscal de mesa por el Peronismo en las elecciones a gobernador  que ganó Framini en 1962 y que fueron desconocidas por la oligarquía. Más tarde (durante el gobierno de Illia), cuando Perón envió a la Argentina a su mujer Isabelita para contrarrestar el juego político de Vandor, Velazquez fue parte de la custodia de la señora. Su hija Mirta me dice que su padre: “El 20 de junio de 1973 estaba afectado abajo del palco de Ezeiza. Esa noche cuando nos encontramos en casa (yo había ido con la columna de La Matanza de la Tendencia) me dijo que no había disparado ni un solo tiro y que le había impedido disparar a uno de sus compañeros cuando se cubrían ellos también, porque no sabían de donde venían las balas, debido al tremendo desorden que se daba. Mi Viejo era artillero pero no asesino. Luego se alejó de la custodia de Perón porque no le gustó como se daban las cosas en Gaspar Campos y además nunca dejó de putear a López Rega. Una vez –en el medio de un bajón- me dijo que había estado en una reunión donde estaba ese h. de p. y que lamentaba no haber podido sacar el arma y dispararle”. Con el regreso del peronismo al poder en 1973, Velazquez recobró el grado militar y fue ascendido a Suboficial Principal.