militantes del peronismo revolucionario uno por uno

VILLAR, Julio.

Nació en 1929 en Santa Fe. Murió por una enfermedad en 2015. Era ingeniero químico y en los ‘70 fue un militante más del peronismo revolucionario. Decano y luego rector de la Regional Buenos Aires en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), en 1974 debió partir a México en calidad de exiliado al recibir reiteradas amenazas contra su vida por parte de la Triple A; inclusive una bomba explotó en su despacho universitario. En el país azteca dirigió el área de graduados y de investigación científica en el Instituto Politécnico Nacional y  tuvo activa participación política, formando parte como secretario privado, del equipo de asesores del ex presidente Héctor José Cámpora, también radicado forzosamente allá. Vuelto a la patria fue elegido rector organizador en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) cargo que desempeñó con éxito hasta el año 2000; con anterioridad en la misma alta casa de estudios fue secretario académico desde que  aquella abrió sus puertas en 1991. Como rector quilmeño, enfrentó y desbarató los negocios municipales de los radicales de Franja Morada, creando al respecto la editorial de la UNQ.  También atrajo a muchos docentes de las universidades de Buenos Aires y de La Plata, ofreciendo mejores sueldos y promoviendo el desarrollo de la investigación en todos los campos. Dos ejemplos en la materia: en la UNQ se recibió un premio internacional obtenido por los veleros diseñados en la carrera de arquitectura naval y otro, por las patentes de invención en el campo de la biotecnología y el sector de la salud. Bajo su mandato, se otorgó el doctorado “honoris causa” al doctor Raúl Alfonsín y al juez español Baltasar Garzón. Juan Carlos Del Bello en una nota aparecida oportunamente cuando falleció Villar (10-3-2015), no dudó en elogiarlo: “Se lo recordará como el arquitecto de la UNQ. Desafiando el modelo de universidad masiva orientada a carreras profesionales de corte liberal, Julio Villar, dio vuelta la historia. Impulsó una universidad diferente, basada en una alta pertinencia económica y social, organización departamental y promovió las actividades de investigación e innovación. A principios del nuevo milenio impulsó el primer mega-programa de educación universitaria mediada por las tecnologías de la información y la comunicación: la Universidad Virtual de Quilmes, que llegó a contar con más de 2.000 alumnos”.  Lógicamente la oligarquía rápidamente lo puso de vuelta en su mira, siempre reacia a que todas las personas tengan la oportunidad de ir a la universidad. Recibió el ataque del diario “La Nación” cuando bajo el título de una nota (“Villar un rector con el tiempo contado”/14-9-2003), hizo mención a que éste había pedido la renuncia del vicerrector Mariano Narodowski, al caracterizarlo como un “hombre de derecha”. Así mismo en 1997, Julio Villar, se integró al directorio del Conicet del que se retiró dos años más tarde en desacuerdo por el sistema de evaluación de la calidad científica. También fue miembro del Consejo Universitario Nacional y desde 2008 y hasta su normalización, integró la Comisión Organizadora de la Universidad Nacional de Río Negro en la provincia sureña homónima. Allí llevó a cabo un trabajo muy interesante desalentando el modelo tradicional de la organización de “cátedra” y poniendo énfasis en la necesidad de que la UNRN respondiera a las problemáticas de la región patagónica.