militantes del peronismo revolucionario uno por uno

VICENTE, Eduardo Luis.

Nacido en el porteño barrio de Parque de los Patricios el 23 de julio de 1952. Cursó la primaria en el Distrito Escolar N° 19 y la secundaria en la Escuela Normal Nacional Mariano Acosta, de donde egresó como  Maestro Normal Nacional. Peronista montonero, militaba en Juventud Trabajadora Peronista (JTP). Cae asesinado el 10 de marzo de 1977, calle Pirovano 71, Capital Federal; en un operativo en las cercanías de su casa, cuando los represores lo fueron a buscar y rodearon la manzana. Tenía 24 años. A partir del 10 de septiembre de 2003, la Escuela N° 2 del Distrito Escolar N° 21, ubicada en Larrazábal 5430, del barrio de Villa Lugano, lleva el nombre de “Maestro Eduardo Luis Vicente”, como homenaje al joven docente, militante gremial y social, estudiante de Sociología (en la Facultad de Filosofía y Letras –UBA) asesinado –como ya expresé- por la última dictadura cívico-militar. En ese establecimiento educativo, colocaron una placa que dice: “Maestro, donde quieras que te encuentres aquí está tu nombre”. Ahora además, otra institución se denomina con su nombre y apellido: es el Centro de Formación Profesional Docente N° 14. Vicente como escritor hacía cuentos para niños junto a su amigo Daniel Feldman. Sus libros fueron expuestos en la Feria del Libro a comienzos del mismo año que lo asesinaron. Sus compañeros del gremio de CTERA (Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina) lo recuerdan con inmenso cariño: “Eduardo amaba a sus alumnos, a sus amigos, a la vida. Fue una excelente persona, muy solidaria y de gran corazón. Fue muerto por la represión. Tenía 24 años y un mundo de sueños y proyectos”. Con respecto a su costado gremial y sindical, debe recordarse que Vicente integraba AUDEC (Asociación Unificadora de Educadores de la Capital), entidad que proclamaba la necesidad de la unidad sindical de la docencia en sindicatos únicos, de acuerdo a la Ley de Asociaciones Profesionales y adheridos a la CGT, planteos revulsivos para la dirigencia tradicional del magisterio de entonces. Recién en julio de 1973, con la constitución de CTERA, logran concretarse algunos de estos criterios.  Eduardo Luis Vicente, también eximio poeta barrial, le escribió esto a su padre el 16 de junio de 1974: “A mi Viejo: Sos un pedazo de barrio, con esquinas y patadas, sos la Vieja, el Pocho, el Globo, Bonavena y sus trompadas. Porque el tango y el potrero son tu vida en el recuerdo, de aquél tenés el coraje, y del otro el sentimiento. Guapo, fuerte, cariñoso, noble y bueno, por eso te amamos, Viejo”.