militantes del peronismo revolucionario uno por uno

 

VIEL, Dante.

Nació en Rosario, provincia de Santa Fe, en una Nochebuena de 1923. Trabajó desde muy jovencito y siempre tuvo “pasta” para defender a sus compañeros como delegado sindical. Caído Perón en 1955 se sumó de lleno a la causa de la Resistencia Peronista, lo que le valió despidos y persecuciones. Participó de la CGT Auténtica en aquellos momentos e integró el Consejo Superior Peronista más tarde. En los ’60 se sumó al fallido movimiento insurreccional del general Iñiguez, en pos de tomar militarmente un regimiento de la ciudad de Rosario, con el fin de lograr el regreso de Perón a la Patria. Diversos cargos jalonaron su trayectoria gremial al servicio de los trabajadores: secretario general del Personal Civil de la Nación (seccional Santa Fe-Zona Sur), presidente del consejo directivo superior de U.P.C.N. (Unión Personal Civil de la Nación). Con otros compañeros de extracción gremial (A. Framini, S. Borro, A. Fernández, A. Lizaso) defendió a capa y espada la experiencia que llevaba adelante la Juventud Peronista en pos del socialismo nacional, a partir de 1973. En marzo de 1974, en un acto en la cancha de Atlanta para conmemorar el triunfo electoral de un año antes, expresó: “Si a veces nos permitimos disentir (con Perón), no es para enfrentar a Perón que, por otra parte, tiene sobradas pruebas de nuestra conducta revolucionaria, sino que somos conscientes de que en el orden interno se han utilizado procedimientos incorrectos, arbitrarios, carentes de lealtad y sinceridad, lo que ha posibilitado el acceso a los organismos de conducción nacional de aquellos que nunca practicaron la lealtad y se burlaron de la disciplina partidaria. Lealtad no es obsecuencia. Por eso reclamamos la reorganización de todas las estructuras del Movimiento, asegurando el acceso a la conducción, a los compañeros más capaces, leales y representativos”. Producido el incidente entre la J.P. y Perón el 1º de mayo de 1974 en la Plaza de la República, no dudó en retirarse con los jóvenes descontentos con el discurso del líder; y es más, con otros compañeros gremiales de larga actuación en el Movimiento Nacional Peronista  -ya citados renglones más arriba- elevaron un documento a Perón (también hecho solicitada en los diarios), donde expresaban su desacuerdo por el rumbo que había tomado el gobierno y adherían a los reclamos de la Juventud Peronista. Fue integrante de la Junta Promotora Nacional del Partido Peronista Auténtico (PPA) por Capital Federal desde marzo de 1975, enfrentándose al gobierno pro-imperialista de Isabel Martínez. La última dictadura militar entronizada en 1976 lo obligó a un exilio interno del que salió indemne. Para 1982 fue uno de los fundadores de Intransigencia y Movilización Peronista (IMP) y un año más tarde denunció en Rosario junto a otros compañeros, el secuestro de los peronistas montoneros Pereira Rossi y Cambiaso por las fuerzas represivas en retirada. Vuelta la democracia publicó un libro –“El Peronismo Vive”- desde el cual criticó duramente a los “mariscales de la derrota” electoral de 1983 y al alfonsinismo en su pretensión de domesticar al peronismo sindical. Como bien señala Carlos Semorile en una reseña que hace sobre este compañero, “poco antes de morir, Dante Viel desacreditó a Eduardo Duhalde por los crímenes de Kosteki y Santillán: así, (le escribió), no actuaba un gobierno peronista”. Este histórico dirigente sabía de lo que hablaba. Se lo había dicho el propio Juan Perón: "Usted es un buen peronista, suficientemente probado". Lamentablemente, una grave enfermedad, acabó con su vida a principios del siglo XXI.