Roberto
Baschetti

Alberione, Elvio

“Gringo”. “Pocho”. Sus padres eran campesinos pobres que explotaban una pequeña parcela rural, al este de la provincia de Córdoba. Militante peronista en la Agrupación Lealtad y Lucha (1967) y luego en el Peronismo de Base cordobés. Fundador en Córdoba y responsable de la organización Montoneros en esa provincia hasta 1974. Provenía de los grupos cristianos de esa provincia mediterránea. Fue seminarista en 1955 y sacerdote. Luego largó los hábitos a principios de los ‘60. Se caracterizaba por usar siempre un pequeño sombrero tipo “tirolés” que le daba un inconfundible aspecto de europeo. Luego del golpe de marzo de 1976 y con el grado de Oficial Mayor organizó la resistencia a la dictadura militar en el Sur del Gran Buenos Aires y tuvo a su cargo la cordinación de numerosos gremios combativos (metalúrgicos, químicos, sanidad, vidrio y mecánicos), antes y después del golpe. Parte al exilio en 1977; pasó por Venezuela, México y Panamá, donde ejerció el cargo de Jefe del “Departamento América” de la Secretaría de Relaciones Internacionales del Movimiento Peronista Montonero (MPM) y encargado a su vez de la sensible área de Inteligencia. Con la vuelta de la democracia retornó a la Argentina. Recuerdo qué, en enero de 2006, otro militante le envió un correo electrónico planteándole ciertas dudas sobre un libro aparecido recientemente para aquella fecha, que trataba sobre el inicio de la Organización a fines de los ’60. Elvio le contestó: “Es interesante lo que decís del libro de (Lucas) Lanusse, pero yo considero muy valorable su investigación y muy llamativo el impacto que logró con su libro en un medio que era poco permeable a repensar la historia de los 60/70. La presentación oficial del mismo en una librería de las Galerías Pacífico, con unas 200 personas y unos pocos compañeros conocidos, en donde me impactó la presentación del rector de la Universidad de San Andrés –un cajetilla diría- que impulsó su tesis y comentó el libro haciendo una reivindicación increible de la ‘generación montonera’, casi de descubrimiento y admiración. Que otros, no comprometidos con nosotros hablen así, siempre vale mucho…”. Tan cierto en este comentario premonitorio estaba el Gringo, que quince años más tarde, en la actualidad, los libros de Montoneros como organización político-militar o recuperando historias de vida de sus abnegados militantes, están a la orden del dia y atiborran las bibliotecas especializadas en la temática. El compañero Alberione falleció el viernes 6 de noviembre de 2020 a la edad de 83 años. Lo sobrevive su compañera de toda la vida, también militante peronista y montonera en los ‘70, Elda Dinora Gebenini, “Tita”. Numerosas copias de cartas de condolencia por el compañero fallecido han llegado a mi poder, resaltan las de Mario Eduardo Firmenich y Oscar “Petu” Galante. El primero un compañero en Montoneros, fundador de la organización (“No me despido de él, sino que lo invito a acompañarme hasta un futuro de victorias para los valores éticos y morales de la Liberación, por los que siempre hemos luchado sin tener la ambición individual de verlos coronados en nuestra efímera vida terrenal”) , el segundo, más joven que el “Gringo” lo define a este como un “tipazo querido y querible, sencillo, íntegro, inteligente, conocedor, experimentado y con una sensibilidad social y popular, casi inigualable (…) Aprendí contigo ideas, valores, principios. Tenías/tenés (como cuesta hablar en pasado) la capacidad monacal de sugerir, persuadir y esperar. Me enseñaste a moderar mis impulsos y mis ansiedades (…) Tu impronta originaria montonera, nos abrió caminos y encendió luces en tiempo de oscuridad neoliberal”.