militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BAIBIENE, Arturo

 

“Negro”. “Rodolfo”. “Elena” porque el mismo se cargaba y decía que era “el ena-no de la familia” por su baja estatura fisica. Nacido el 17 de septiembre de 1945 en Goya, Corrientes. Tenía 4 hermanos. Hijo de Ambrosio Baibiene, hacendado goyano y de Celia María Etcheto, oriunda de Juan Bautista Alberdi, provincia de Buenos Aires. De niño fue a la Escuela Normal “Dr. Mariano I. Loza”. Siempre dibujó muy bien. Secundario en el Colegio Nacional del lugar. Se fue a estudiar luego Abogacía a Corrientes. Pero se recibe de abogado en la universidad de La Plata (Pide el pase porque le toca en el servicio militar obligatorio dos años de Marina). Allí conoce en la Facultad preparando una materia a “Elbita” su mujer. (Ver más adelante). En Corrientes, es un entusiasta adherente a las luchas barriales de J.P. por el “Luche y Vuelve” para que Perón regrese a la patria de su injusto exilio. En provincia de Buenos Aires, con su mujer, desarrollan la actividad partidaria desde una Unidad Básica que llevaba el nombre de Evita, en la zona de Berisso, barrio carenciado Los Talas. Se recuerda cuando en el lugar, en esa zona, había un dueño que tenía un criadero de gallinas y las moscas eran un flagelo, que impedían una vida normal. Los muchachos de la JP con Baibiene a la cabeza fueron a hablar con el fulano sin obtener resultados positivos, ni lograr que el tipo intentara al menos, mejorar las condiciones de producción de las aves; por lo que organizaron, con gran apoyo de los lugareños, una movilización que bautizaron “El Gallinazo”, frente al criadero. Todo el barrio movilizado con un cartel que decía: “Las moscas son de nosotros, las gallinas son ajenas”. Don Atahualpa Yupanquí bajaba letra sin siquiera saberlo. Arturo Baibiene fue militante peronista y Montonero. Muerto en su domicilio de la calle 10 número 2629 de Berisso, provincia de Buenos Aires, el 26 de abril de 1977, cuando de algún modo resiste a los uniformados que estaban esperándolo, escondidos y ya habían reducido a su esposa Elba Leonor Ramírez Abella de Baibiene que también sigue secuestrada-desaparecida. Arturo a último momento llegando a su hogar se da cuenta de la presencia de la patota armada que lo espera y sigue caminando; no entra, pero lo reconocen y sale corriendo, a una cuadra y media, lo hieren, lo aprenden, lo llevan a su propia casa, lo interrogan y lo matan. Con ellos caen otros dos militantes: Alberto Paira y Liliana Pizá de Paira: pueden consultarse sus respectivos registros. Sus hijos Arturo y Leticia participaron años más tarde, de la fundación de HIJOS de La Plata. María Zulman, su hermana, le había dicho a Arturo la última vez que lo vio, que le deje una carta donde la autoriza a criar a sus dos hijos si les pasaba algo a sus padres, pero él no estuvo de acuerdo, le dijo que sus compañeros de militancia se iban a encargar de esa tarea. Su madre Celia, al saber de su trágico fin entra en un estado depresivo y muere al poco tiempo.