militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BUZETA, José Miguel

 

“Manolo”. Porteño nacido en 1922, provenía del barrio de Villa Urquiza. Era autodidacta, publicista, bibliotecario y tipógrafo cuando entre 1952 y 1955 fue jefe de taller –gráfico- del diario “El Pueblo” de Buenos Aires. Con anterioridad se había desempeñado en 1946 en el diario nacionalista “Tribuna”. Y también dirigió el periódico “Octubre” órgano de la Liga por los Derechos del Trabajador. Para 1948 militó en el Movimiento de la Juventud un sector del peronismo naciente que organizó numerosos actos callejeros y editó una revista que él dirigía. Caído Perón en 1955 se sumó a la Resistencia Peronista y en ese mismo año con César Marcos, entre otros, se hizo cargo del Comando Nacional Peronista (CNP). Estuvo once meses preso en la cárcel de Caseros, para luego exiliarse primero en Caracas y luego en Madrid. Allí tuvo trato a diario con Perón y hay una anécdota que lo pinta de cuerpo entero. Ocurre que un atildado político con ínfulas de analista lo fue a ver al ex presidente a “Puerta de Hierro” y con Buzeta como testigo le dijo al General que iba a ser muy difícil que él pudiera volver a la Argentina algún día porque la masa en nuestro país “estaba en otra”, desesperanzada y desmotivada. Saltó el “Gallego” Buzeta de su silla y dijo. “¡Pamplinas! Si el compañero Jesucristo con 12 apóstoles analfabetos y pescadores instaló una religión mundial, que no podemos hacer nosotros con millones de trabajadores que dan la vida por Perón”. Intransigente en su fe peronista, no estuvo de acuerdo en hacer un pacto con Frondizi para las elecciones de 1958.  Buzeta fue uno de los organizadores de la campaña electoral que en 1962 en Provincia de Buenos Aires concluyó con Andrés Framini electo como gobernador. También fue co-redactor del mítico programa obrero de Huerta Grande y director del diario peronista resistente “Rebelión” en 1965; así mismo participó en la creación del sector peronista conocido como Guardia de Hierro. “El Gallego” Buzeta falleció en 1979 en Marbella, España, donde estaba exiliado. Horacio Verbitsky en su excelente libro de conversaciones con Diego Sztulwark –titulado “Vida de perro”- habla sobre Buzeta: “Fue quien me hizo conocer la obra de José Antonio (Primo de Rivera). Era un tipo muy inteligente, autodidacta, leía muchísimo, marcaba todo lo que leía. Tenía un grupo de jóvenes que lo seguían, que lo escuchaban, él pontificaba siempre. Eso conformaba un núcleo fundamental de la juventud peronista de la resistencia. Yo me conecté con ese grupo, hice la crónica para el diario y además quedé personal y políticamente enganchado con ese grupo”.