militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BRAGUINSKY, Liliana Beatriz.

 

“Lucía”. Nacida en Capital Federal el 15 de mayo de 1953. Pasó por la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Nos cuenta Rosa Corsichi que vive en Suecia: “La mujer más hermosa que vi personalmente en toda mi vida. ‘¡Lucía!’. Responsable del Movimiento Evita en el verano 1973/1974 cuando fuimos llevando contingentes de niños de La Matanza a la costa bonaerense, pibes que venían de los barrios donde trabajábamos (…) Yo la conocí allí. En un momento estábamos en el gimnasio de un hotel que se acondicionó como restorán y había una cantidad de chicos comiendo. Y llega la policía a reprocharnos de que había quejas de algunos vecinos porque los chicos cantaban y gritaban ‘malas palabras’ cuando caminaban hacia la playa. Bueno, en ese momento, algunos de los chicos más grandes entre los que habíamos llevado de turistas, en medio del silencio y viendo allí a los uniformados empezaron a cantar y los siguieron otros 400, ‘¡Montoneros Carajo!’. En un galpón con techo de zinc, te imaginás lo que fue aquello. Y entonces ‘Lucía’ les dijo a los milicos, que nosotros les enseñamos lo que ellos cantan, porque es la mismo que sus padres cantan en su casa y en las manifestaciones (…) Me contaron después –ya en dictadura- que ella estaba muy clandestina porque era responsable de Inteligencia y estuvo escondida en la casa de un compañero como dos meses, y que éste la sacó un rato y allí la detectaron. Se tomó la ‘pastilla’ y cuando se dieron cuenta le descargaron todos el cargador de sus pistolas; quedó con todo el cuerpo destrozado. ¡Te das cuenta! Tenía 23 años”. Braguinsky, militante del peronismo montonero, fue la primera pareja de Eduardo Pereira Rossi. Como ya se dijo, a la edad de 23 años, ella cayó en combate en la zona Sur del Gran Buenos Aires y ya sin vida fue llevada a la ESMA. Ocurrió el 20 de noviembre de 1976. Su hermano Juan Carlos le escribió: “Habrá luz tuya y nuestra que privará de ocasos tu recuerdo. Habrá cantos tuyos y nuestros que privarán de silencios tus voces; y habrá un camino tuyo y nuestro que será digno, ancho y libertario. O sólo habrá ocasos y silencios…”. En 2007, en un extenso escrito de sus tres hermanos varones –el ya mencionado Juan Carlos más Jorge y Eduardo, escribieron estas significativas palabras: “Nos arrebataron tu belleza, tu inteligencia y tu voluntad. Nuestros ojos no vieron más tu sonrisa; nuestros oídos no escucharon tu palabra clara y encendida: nuestros brazos no pudieron abrazarte más. Pero tus secuestradores son muertos en vida y vos, amada Liliana, eres vida en la ausencia, y tu sonrisa, tu palabra y tu presencia se nos hacen nítidas cuando vemos las injusticias que sufren los humillados y ofendidos de este mundo; entonces, en ese momento, nuevamente se recorta tu imagen, recordándonos que se debe seguir luchando por ideales, que no todo está perdido, que quieren sepultar las ilusiones, que hay que ser ‘realistas’. Pero todos sabemos, aun los más hipócritas, que Jesús, Espartaco, Túpac y el Che no fueron ‘realistas’, creyeron en ideales y dieron su vida por ellos. El tiempo borra a la carroña y eleva a los mártires. Los hace inmortales y siempre jóvenes.  Porque para nosotros, querida Liliana, siempre serás esa hermosa mujer esperanzada, esa carne y esa sangre nuestra, la de tu familia que te siente eterna”.