militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BANDERA, Santa.
¡Qué conjunción de nombre y apellido que tenía esta compañera! ¡Qué premonitoria! Porque llevó esa santa bandera de la defensa de los pobres y marginados del sistema hasta su injusta muerte. Dejemos que hable María Eva Romero, séptima hija mujer del suboficial principal (RE), peronista del Ejército, Wenceslao Eustaquio Romero. “Me integro a la actividad política a comienzos de 1975, para las elecciones provinciales (misioneras), afiliándome al Partido Peronista Auténtico, invitada por mi novio y vecino, Roberto Parodi Ocampo, estudiante de Medicina en Corrientes (Hermano de Manuel Parodi Ocampo asesinado en la Masacre de Margarita Belén. Ver su registro). Visitabamos los barrios más humildes, para ver las necesidades de los vecinos: limpieza y arreglo de las calles, conseguir luz eléctrica y agua potable, dar apoyo escolar, reparto de alimentos a los más carenciados. A la entrada estaba la compañera de la Agrupación Evita, Santa Bandera, quien un año antes con la JTP (Juventud Trabajadora Peronista Regional IV), había intentado formar el Sindicato de las Empleadas Domésticas de Misiones. No fue posible, ya que el 26 de julio de 1974, aniversario de la muerte de Evita, a la siesta, mientras se ultimaban los preparativos para el acto, nuestro local de la calle Beato Roque González y Coronel Alvarez de Villa Sarita, fue asaltado por una patota de la Triple A, comandada por el ingeniero Marcelo Quirelli, presidente de la Cámara de Diputados, quienes con armas cortas y largas apuntaron a los compañeros que estaban organizando el acto para la entrega de los primeros cien carnets de afiliadas a ese Sindicato. Pusieron a todos contra la pared, golpearon a dos compañeros del interior de la provincia que debieron ser llevados al hospital, se robaron un mimeógrafo y una máquina de escribir. En la vereda quemaron todas las fichas de afiliación y los carnets. Amenazaron de muerte a los compañeros. Todo esto ocurrió a dos cuadras de la comisaría Primera. Nunca más se pudo organizar el Sindicato. A la compañera Santa Bandera, que atendía a quienes llegaban al local del Partido Auténtico, continuamente la amenazaban de muerte. Y no fueron solo amenazas. El 3 de marzo de 1976, aproximadamente a la una de la madrugada, al volver con sus hijos de los Carnavales de la Avenida Corrientes, en la intersección de las avenidas Lavalle y Bustamante, la atropelló una camioneta roja con cúpula, subiendo a la vereda; también atropelló a su hijito. El niño se pudo salvar y se recuperó luego de 3 años de rehabilitación. Santa falleció una hora después de los hechos. Esa camioneta fue vista posteriormente en el local del Sindicato de la UOCRA en Posadas (dirigida por burócratas sindicales de la derecha fascista, agrego yo). A pesar de hacer la denuncia, nunca investigaron. Salió en el diario ‘El Territorio’ como un accidente de tránsito”.