militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BLASETTI, Juan Carlos.

 

Su esposa Graciela Noemí Piñero nos dice: “A los 17 años conocí a Cacho Blasetti. Él tenía 22 años. Me casé un año después y tuvimos dos hijos: Javier que tenía 6 años cuando lo secuestraron y Lorena de 2 años, para ese mismo amargo trance. Nuestro matrimonio fue normal pese a que nos habíamos casado tan jóvenes; nos gustaba salir a bailar y a las fiestas de carnaval. Cacho era de profesión carnicero pero también estuvo en otras ocupaciones como chofer de micro en empresas de YPF, hasta que al fin logra entrar como obrero en el astillero (Astilleros Río Santiago), lugar en el que laboraba al momento de su desaparición. Juan Carlos militaba en el peronismo, era delegado gremial  y su obsesión era mejorar la situación de los obreros y que sus hijos tuvieran un país más justo socialmente. Pero sus sueños se desvanecieron el 10 de septiembre de 1976. En la madrugada de ese día gente vestida de fajina nos sorprendieron y después de estar toda la noche buscando armas se lo llevaron en el baúl de un Falcon verde”. Nunca más apareció con vida. La foto que ilustra esta reseña corresponde al día de su casamiento con Graciela. Su mujer también contó que Astilleros Río Santiago expulsó a su esposo “por faltas injustificadas al trabajo” y que una vez un empleado la llamó para decirle que Juan Carlos debía cobrar una suma que le correspondía en concepto de vacaciones: “Cuando salga, que venga a cobrar”, le dijo.