militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BIANCALANA, Eduardo María

 

 

“Lasty”. Nació el 8 de octubre de 1956 en San Carlos de Bariloche, provincia de Río Negro. Tuvo una infancia feliz de nieves blancas y lagos verdes y azules en un cálido hogar de padres docentes y con variados juegos entre hermanos. Él era el menor de los cinco y de ahí su sobrenombre de “Lasty”; por “Last” -último en inglés- un idioma que conocían, ya que su madre de apellido Mc Gann tenía sangre irlandesa y por su catolicismo ascendrado se preocupó para que cada uno de sus vástagos tuviese como segundo nombre María en honor a la Vírgen. Precisamente el trabajo y la salud de la mamá, llevó a todos para Bahía Blanca donde establecen profundos lazos espirituales y de amistad con Monseñor De Nevares, para luego recalar definitivamente en Buenos Aires. Eduardo María Biancalana (ya alumno secundario) va al colegio Marianista del barrio de Primera Junta, semillero de las misiones del Movimiento Juvenil Apostólico con fuerte compromiso cristiano. Luego, interesado por la política como herramienta de cambio para alcanzar una sociedad justa y solidaria, comienza a militar en la Juventud Peronista y luego en Montoneros. Fue secuestrado-desaparecido, el 5 de abril de 1977 en avenida Rivadavia y avenida La Plata en un bar. Para ese entonces vivía en Cangallo 4456. Uno de sus hermanos lo recuerda como un hombre alegre y generoso, apasionado por el fútbol y la música (Beatles, Creedence Clearwater Revival) y con una inquebrantable voluntad al servicio del prójimo. Durante mucho tiempo la familia esperó el regreso de Eduardo. Cuando su padre se convenció que no lo recuperaría jamás, se encerró deprimido en un cuarto y rompió todas las fotos familiares, por eso la que ilustra esta reseña no es de buena definición. La hermana de Eduardo, de nombre Ana María, es poeta y milita en “Hermanos de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia”.