militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BARROSO, Juan Carlos

 

“Lito” para sus familiares; “Pestaña” para sus amigos. Creció en Jáuregui, provincia de Buenos Aires en el seno de una familia muy humilde y ya desde los ocho años trabajó repartiendo leche. No pudo terminar sus estudios elementales. Le gustaba el folklore y jugar al fútbol. Su hermano José recuerda que “los picados de los sábados por la tarde eran sagrados. Él era sanguinario, jugaba a ganar, para él era como la copa del mundo, se venía ensangrentado a mi casa por un partido de potrero, era muy severo consigo mismo, el partido lo iba a jugar y lo tenía que ganar, si lo perdía, lo perdía, pero ponía toda su voluntad para ganarlo”. La militancia de Juan Carlos comenzó en la Juventud Obrera Católica (JOC). Allí conoció a quien sería su esposa, Alicia Montiel. En 1966 ingresó a trabajar en la fábrica de tractores Deutz ubicada en Morón, provincia de Buenos Aires. Su militancia cambió cuando lo conoció al “Negro” José Sabino Navarro (ver su registro), peronista revolucionario comenzó a militar en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y en Montoneros. “Teniendo una formación como la que tuvo él dentro de la religión, dentro del trabajo y encima de cuna peronista, la reacción estalla así dentro de un tipo honesto” asegura su hermano. El 29 de septiembre de 1976 una patota que se identificó como del Ejército llegó a su casa de Juan de la Cruz Casas353, Luján, y lo secuestró para siempre cuando contaba con 35 años de edad. Estaban presentes Alicia y sus tres hijos: Juan Carlos de 11 años, Patricio de 10 y Martín de 5.