militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BARDI, Mario Aníbal

 

Casado con Claudia Istueta (ver su registro) en agosto de 1974. Ambos militaban de lleno en el peronismo revolucionario. Hombre de Temperley, vivía cerca de la estación del ferrocarril. Criado en el el seno de una familia muy intelectual, eran celebres las discusiones políticas con su padre, médico odontólogo ubicado a la derecha en el espectro político. Mario Aníbal era solidario, entregado, generoso. Ya más grande y luego de un paso por la Acción Católica se volcó a la política siendo referente de Juventud Peronista y Montoneros (área de Sanidad) en la zona de Pasco. Intentaron secuestrarlo el 19 de enero de 1977 en Lanús, provincia de Buenos Aires, en la puerta de una clínica, donde tenía una cita, pero alertado de la emboscada y entendiendo que no tenía escapatoria, se metió debajo de un coche y se tomó la pastilla de cianuro. Los milicos lo sacaron de ahí e intentaron hacerle un lavaje de estomago con el único fin de luego despedazarlo en la tortura pero se quedaron con las ganas y Mario Aníbal Bardi les ganó la última batalla, murió cuando el lo creyó conveniente, llevándose sus secretos y los nombres de sus compañeros de militancia, con él. El Colectivo Barrios por Memoria y Justicia junto al sindicato de Trabajadores Municipales de Lomas de Zamora colocaron una baldosa –en la entrada del nuevo edificio municipal- en su memoria y por los demás trabajadores municipales de la zona, secuestrados, desaparecidos y asesinados por la última dictadura cívico-militar que padecimos en nuestra patria.