militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BARBASIO, Ernesto Eduardo.

 

33 años. Casado y con tres hijos de nombres Isabel, Rubén y Leonardo. Militante de la Juventud Peronista. Se desempeñó como subdirector de Bienestar Social en la gestión municipal tigrense del intendente Néstor Pozzi, gestión interrumpida en 1976 por el golpe de Estado. Barbasio es el único funcionario público en ejercicio “desaparecido” en el Municipio de Tigre. Ocurrió en la madrugada del 18 de mayo de 1976 cuando se lo llevaron para siempre, de su domicilio sito en avenida Juan de Garay entre Chacabuco y Chile, Don Torcuato, partido de Tigre, provincia de Buenos Aires. Ya pasados varios años desde la vuelta de la democracia –noviembre de 2012, para ser exactos- por ordenanza municipal, se impuso su nombre a la actual calle denominada Aramburu (nada menos), entre avenida Liniers y Moreno, Tigre. El acto contó con la presentación del musical “La otra cara del billete”, interpretado por alumnos de la EEM N° 8 de General Pacheco; música latinoamericana con el grupo Namuncurá “Los primitos de Morales” y la participación de alumnos de las escuelas secundarias de Tigre que participan del programa “Jóvenes y Memoria”. Así mismo, a pocos días de cumplirse 38 años de su secuestro y desaparición, el concejal del Frente Para la Victoria Federico Ugo, expreso el 28-5-2014 en el Honorable Concejo Deliberante local: “Queremos recordar a un militante incansable que luchó por una sociedad más justa en un momento histórico de nuestro  país, donde el peronismo volvía a gobernar gracias a la resistencia de pueblo. Desde el bloque del Frente Para la Victoria, creemos que debemos conmemorar y homenajear a compañeros como Barbasio, que tuvieron responsabilidades como funcionarios, pero no dejaron sus convicciones en la puerta del palacio municipal, y decidieron seguir peleando y entregar su propia vida para construir la Patria que todos soñamos”, El hijo de Barbasio, Leonardo, presenció el secuestro de su padre y aseguró que: “Mi Viejo tuvo una discusión muy fuerte con el intendente de la dictadura militar que tomaba el cargo en Tigre y renunció a sus funciones. Al otro día se lo llevaron de mi casa (…) Hasta hace doce años mi Viejo figuraba en los legajos del municipio con causa de despido como ‘abandono de trabajo’; cuando realicé los trámites para gestionar la pensión de mi mamá descubrí esa anomalía y exigí que se reconociera a mi padre como un desaparecido más”.