militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BARVICH, María Teresa

 

“Tere”. Fue asesinada por las fuerzas represivas a la edad de 24 años, en Honduras 4183 de esta Capital Federal, el 4 de noviembre de 1975. Estaba embarazada de tres meses. Su padre, changarín que contaba naranjas para colocarlas dentro de los cajones, fue partícipe del 17 de octubre de 1945, cuando era delegado gremial en la fábrica que trabajaba por ese entonces. Recuerda su hermana Alicia Barvich: “Perón y Evita eran temas cotidianos en la mesa de nuestra niñez. Me basta cerrar los ojos para ver la emoción que se reflejaba en la cara de mi mamá cuando hablaba de Evita. Nunca nos sentimos pobres, mi vieja hacía de las cosas más simples los platos más exquisitos, cómo olvidar los cumpleaños con esas ollas de chocolate caliente revuelto durante horas, sus pizzas, como olvidar nuestros sábados de cine y domingos de pileta de Nuñez…”. Tere se puso de novio con Carlos y Alicia con Jorge. “Él hablaba de Perón y Evita como lo hacían mis viejos, hablaba de los Montoneros y la resistencia peronista para que pudiera volver. Con el ‘Perón Vuelve’ comenzó nuestra militancia en la Juventud Peronista (…) Juntas estábamos en Ezeiza cuando se produjo la masacre organizada por la derecha partidaria. Perón volvió, fue presidente y de a poco, comenzamos a ver que las cosas no eran como habíamos pensado y aquel 1º de mayo de 1974 nos fuimos de la plaza puteando y llorando. Yo me fui antes de la JP, Tere después, pero cuando murió Perón fuimos y lloramos con todo el pueblo”. Maria Teresa Barvich hizo un paso por el Peronismo de Base para luego militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, espacio político donde la encontró la muerte. En un recordatorio de 1995 en “Página 12” su familia aclara: “No habrá punto final, obediencia debida ni indulto que puedan lograr borrarte de nuestros corazones, a todos aquellos que te conocimos”. El 4 de noviembre de 2007, a 32 años de su asesinato,  y en presencia de sus hermanos Alicia y Rodolfo, su mamá Ema y sus sobrinos, se colocó una baldosa que la recuerda en donde fue asesinada, como se dijo al principio de esta nota, en Honduras 4183, barrio de Palermo.