militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BELÁUSTEGUI, Juan Francisco

 

“Pablo”. Nacido el 5 de abril de 1936. Porteño. Oficial Superior Montonero integrante de la Conducción Nacional y a cargo de la Regional Nordeste de su organización, que cubría norte de Santa Fe, Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones. Caído el 8 de octubre de 1975 en Corrientes junto a Miguel Ángel Bustos (ver más adelante). Juan llevaba al momento de su muerte, 15 años de militancia, desde que en la década del ’60 empezó a trabajar en villas de Buenos Aires con un grupo de cristianos. En esa época era obrero textil. Hacia 1963, resolvió irse al interior de nuestro país. Muchas veces en la villa, se preguntaba porque los villeros se iban a vivir a Buenos Aires. Necesitaba saber que condiciones de vida empujaban a la gran ciudad a esos miles de campesinos, hacheros, pescadores, artesanos. Juan se instaló con otros compañeros cristianos en Fortín Olmos un mísero poblado ubicado a unos 80 km. de Reconquista, cerca de Tostado en donde compartió la vida de los hacheros: vivía en un rancho y hachaba en el monte. Allí conoció todo el andamiaje del sistema: explotación y hambre para la gente. Ni siquiera había lugar para experiencias reformistas. Comprendió entonces porque los hacheros se iban a la villa miseria de Buenos Aires: simplemente porque allí vivían mejor. En 1968 esa experiencia de Fortín Olmos quedó agotada y Juan se volvió a Buenos Aires retomando contacto con un grupo peronista que desde Villa Jardín en Lanús, trabajaba en fábricas. Su premisa era: peronismo, socialismo y lucha armada, por lo que encontró lo que buscaba en Montoneros. En 1971 con su compañera se instaló en Tucumán con el fin de ayudar al desarrollo de la Organización en esa zona. En un operativo por desarmar a dos policías de custodia recibió un tiro en una rodilla que nunca curó del todo. A veces se salía de su lugar y la pierna de Juan “se iba”, por eso los compañeros empezaron a llamarlo “Pata Loca”. Trasladado por Montoneros a Santa Fe debió reorganizar la militancia de la zona muy debilitada por las caídas; para ello se instaló con su señora y los dos hijos que ya tenían en una prefabricada. Luego pasó a la Regional IV (Nordeste). Cayó como se dijo, con el “Negro” Bustos cuando fueron a rescatar armas y papeles de la casa de un compañero muerto en Formosa (Jorge Livieres Banks. Ver su registro). Los esperaba la policía (dicen que también el ejército)  y luego de una persecución y tiroteo, se quedó plantado en el lugar por su voluntad, para cubrir a dos compañeros en su repliegue. Entonces perdió la vida. Se supo luego, que a Beláustegui aquella vez solamente le cabía la responsabilidad de supervisar al grupo que iba a llevar adelante la operación, pero como se quedó dormido y llega tarde a la cita, como parte de un acto disciplinario auto-impuesto, decide ir él personalmente a la casa de “Pocho” Livieres y trasladar las pertenencias a un lugar seguro. Destino trágico. Reconocimiento eterno. Según un testigo sus restos mortales (y los de Bustos) fueron enterrados subrepticiamente en el cementerio de Laguna Brava “envueltos en sábanas y enterrados juntos en un hoyo sin cajón”.