militantes del peronismo revolucionario uno por uno

ESPINOZA, Pedro

 

“El Paraguayo”. Obrero de la construcción. Organizaba al barrio y hacía de todo un poco a nivel de ayuda social. Tenía 5 hijas. Lo buscaban por peronista y montonero. La patota fue a buscarlo a su casa, como no estaba, levantaron a su mujer y a la hija más pequeña y salieron en automóviles a buscarlo por el barrio. Estaba a cinco cuadras de su casa levantando una pared. Él los vio venir. Uno de los degenerados apuntaba con la pistola amartillada a la cabeza de la nena. Tiró la pala y se entregó. Ocurrió el 26 de enero de 1977. Contaba con 34 años. Fue visto en el CCD “Pozo de Bánfield” antes de su asesinato. Otra hija, Nilda, cuenta algo importante que habla de su compromiso –y el de su mujer- con la causa. Una vez que lo redujeron a su padre, lo devolvieron con su señora a la casa que habitaban. “Nosotras escuchábamos que les pegaban y gritaban preguntándoles por el sótano. Lo más gracioso y terrible del caso es que nosotros estábamos acostadas arriba del sótano, donde ellos (los milicos) nos habían puesto tapadas con el colchón y mis padres no dijeron nada”.