militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MASTINÚ, Martín.

“Tano”. “Tordillo”. Nacido en Cerdegna, Italia, el 25 de septiembre de 1950. Su familia emigró a la Argentina en 1953 y se instaló en la zona de Pacheco, donde vivían muchos paisanos de aquella parte del sur de la península itálica.   Militante de Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y Montoneros. Fue el referente de más prestigio y renombre que tuvo esa organización en el ámbito de los navales. Trabajador en Astilleros Astarsa como caldero y soldador; además fue delegado gremial. Era calentón, hincha de River y peronista al mango; petiso y morrudo.  Secuestrado-desaparecido el 7 de julio de 1976 en San Isidro, provincia de Buenos Aires. El “Tano” Mastinú poseía un carisma personal y una conducta que se traducía en el respeto que por él sentían los viejos trabajadores del astillero: “Vos lo mirabas, y era un Tanito que agarraba el martillo a la seis de la mañana y lo largaba a las seis de la tarde, ni hablaba, laburaba todo el día. Y después fijate lo que terminó siendo, uno de los delegados más combativos que he visto en toda la zona (...) Estaba todo el día con vos, era el tipo común que estaba ahí a la par tuya (...) Lo quería mucho la gente al Tano. Vos dialogabas con él y te sabía responder, nunca te sobraba, nunca se hacía el que era más que vos”, recuerda un compañero de trabajo de aquella época. “La Comisión de Higiene y Seguridad, formada por obreros, comenzó a controlar los lugares que debían ser considerados de riesgo para la salud de los trabajadores. Como casi todos lo eran, se logró acortar la jornada laboral. Por primera vez se realizaron estudios y mediciones para determinar la insalubridad del trabajo y un relevamiento médico general. La Lista Marrón (la del “Tano”) fue ganando adeptos en otras empresas del sindicato de obreros navales. Pero, pasada la primavera de Cámpora, las cosas se complicaron. En 1974 el sindicato fue intervenido”. (Página 12, 19-10-99). Ya en noviembre de 1975 cuando militaba en el Bloque Sindical del Peronismo Auténtico y formaba parte de la Coordinadora de Comisiones Internas, Cuerpos de Delegados y Gremios en Lucha, Mastinú, fue secuestrado por la Triple A, junto a otros dos gremialistas, pero debido a la amplia movilización de sus compañeros de trabajo y de la zona, debió ser liberado por sus captores, con signos de tortura que ocasionaron una internación en el hospital. Tres meses después del secuestro, el “Tano” dejó su trabajo y se refugió en una isla del Tigre. El mismo 24 de marzo de 1976, el Ejército, fue a buscarlo a su trabajo de Astilleros Astarsa para hacerlo desaparecer, pero no lo encontraron. Se ve que no tenían los datos actualizados. El 22 de mayo de 1976 cuando estaba con su familia que le llevaba alimentos, de visita en la isla, un grupo comando del Ejército trató nuevamente de secuestrarlo, pero Mastinú que en esos momentos estaba en un bote, se tiró al agua y a nado ganó la orilla más lejana y se escapó al monte. En esa acción murió su cuñado (Mario Marras. “Tanito”) y detuvieron a su mujer. El “Tano” quedó muy apenado y se sentía culpable por la muerte de Mario. Santina Mastinú, su hermana y esposa de aquel, fue a verlo a una Iglesia, donde estaba escondido, para decirle personalmente que él no era culpable de nada, pero fue seguida por los cretinos que deshonraban a diario el uniforme del general San Martín y así pudieron dar con Martín Mastinú y hacerlo desaparecer definitivamente. Sus asesinos (Santiago Riveros, Juan Carlos Gerardi, Alejandro Puertas, Roberto Julio Rossin, Héctor Maldonado, José Luis Porchetto) fueron 25 años más tarde, con el general Guillermo Suárez Mason, titular del Primer Cuerpo de Ejército a la cabeza, juzgados y condenados en ausencia, en Italia.