militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MEDINA, Rubén Raúl.

Hizo pareja con Laura Graciela Pérez Rey (ver su registro). Le decían “Gerónimo” por su parecido en lo rasgos faciales con el jefe de la tribu de los indios apaches. Nació en Capital Federal el 21 de abril de 1953. Su madre era modista; su padre, militar retirado del ejército venezolano. Estuvo pupilo en un colegio de curas, debido al divorcio de sus padres. Se destacó en sus estudios y fue un alumno brillante. A los 11 años se fue a vivir al barrio de Colegiales. Se fue a recibir a Perón en su primer regreso a la Argentina, el 17 de noviembre de 1972. Volvió fascinado por todo lo que vivió ese día. Militante de Juventud Universitaria Peronista (JUP) en la Facultad de Medicina de la UBA, recinto en el que se recibió de médico en 1976. Trabajaba como tal en la guardia del Sanatorio Charcas. Tipo querido y querible, sonrisa ancha, hacía un culto de la amistad. Como muchos, descorazonado, se fue el 1º de mayo de 1974 de la Plaza de Mayo luego del entredicho con Perón, que era como si te echaran para siempre. Pero “Gerónimo” veía las cosas diferentes: “No estamos afuera, el Movimiento traspasó al Líder, estamos dentro, compañeros”, decía a todos quienes querían escucharlo. Cuadro Montonero, un amigo de militancia universitaria le ofreció irse juntos al exterior; la respuesta no se hizo esperar: “No podemos hacerlo. Hay muchos compañeros en juego, no es momento para abandonar la lucha, solo debemos ser más cuidadosos”.  Fue secuestrado-desaparecido en la intersección de las calles Niceto Vega y Juan B. Justo el 2 de marzo de 1977 a la edad de 24 años. Fue visto con vida antes de su muerte en el centro clandestino de detención “Club Atlético” (Paseo Colón y San Juan) donde también se desempeño como médico, forzado por sus captores y allí al menos, estuvo vivo, hasta el 27 de diciembre del mismo año. Luego se pierde su rastro. Otra persona que lo frecuentó, lo recuerda de éste modo: “Gerónimo era un pibe rubio y de ojos verdes, con nariz prominente, no se si lindo, pero muy entrador en esa época, mirada dulce, risa franca y abrazo contenedor; lleno de planes. Pensarlo así nos da fuerzas para seguir luchando por su mayor anhelo, una Patria Justa, Libre y Soberana”.