militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MÉNDEZ, Federico Evaristo.

Era un mecánico chaqueño que aunque sea difícil de creer, peleó en la guerra de liberación de Argelia contra el colonialismo francés y en el ejército rebelde cubano contra la dictadura pro yanqui de Batista. Luego se vino con otro argentino, Jorge Masetti, para hacer la revolución en nuestra patria, a través del flamante Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), de raíz guevarista, en 1963. El intento fracasó y los que no murieron fueron a parar a la cárcel. Ese fue el destino del “Flaco” Méndez, a quien en 1964 le dieron Cadena Perpetua. Pero en 1973, se vio beneficiado con una amnistía presidencial otorgada por el peronismo. Luego de su liberación, se integró a la Regional Córdoba de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Falleció hace poco, vale resaltarlo, de una enfermedad y no de un tiro como podía esperarse por sus antecedentes épicos. En un reportaje que le hicieron en la cárcel a través de la revista cordobesa “Jerónimo” a fines de 1970, él fue claro: “Las masas peronistas, a la que algunos ‘marxistas’ no quieren perdonar su ‘pecado original’, huérfanas de una dirección revolucionaria propia durante mucho tiempo, iniciaron sus luchas espontáneamente a partir del ’55. De esta manera se va formando un Movimiento Peronista mayoritario con una influencia revolucionaria en su propio seno, cada vez más importante, y a nuestro juicio la revolución nacional liberadora pasa por el peronismo, y su vanguardia será aquella que interpretando sus anhelos, despojada de los prejuicios del pasado, comprenda que el problema es derrotar a las fuerzas de la oligarquía y del imperialismo por la vía de la violencia revolucionaria”.