militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MERCADAL, Luis Salvador.

“Lucho”. 28 años. Su compañero de militancia Juan Carlos Miletti lo recuerda de éste modo: “Porteño a rajatabla le gustaba la historia del tango, la calle Corrientes y sus librerías y entre la lectura lo fascinaba Leopoldo Marechal. Leyó una y otra vez ‘Adán BuenosAyres’ y disfrutaba como propias las aventuras en busca de la mujer celeste, que tenía más que ver con el cielo que con la vida terrenal. Lector también del poeta Oliverio Girondo y Alejandro Dolina, le gustaba pensar que había bellezas y misterios a la vuelta de cada esquina, siempre listos a ser descubiertos. Entre la música, fue uno solo quien lo marcó para siempre y fue Don Astor Piazzolla. En un Wincofón bien conservado escuchaba y nos hacía escuchar al maestro. Por él fuimos muchas veces a ver al músico (…) Originario del barrio de Montecastro traía una historia nunca comprobada de amoríos y decepciones, y caminaba embelesado por los pasajes de Liniers, a los cuales les atribuía misterios y trágicas historias. (Quizás, de ahí venían sus deseos cumplidos de ser parte de la murga “Los Descamisados de Liniers” entre 1973 y 1974, agrego yo). Era un tipo responsable para el trabajo y para la discusión política. Con un sentido de la realidad muy oportuno se granjeó la amistad y el respeto de todos los que lo conocieron. Flaco, no muy alto, con bigotes y anteojos ahumados de ver, parecia un intelectual, y tal vez lo fuera en alguna proporción. Pero era un tipo de poner las cosas sobre el terreno, por eso cuando lo detuvieron él sabía que la cosa venía mal, trató de escapar y lo hirieron. A lo mejor deambula todavía por los pasajes y tiene amores contrariados con mujeres celestes, nunca se sabe, porque era muy porfiado en sus convicciones y se tomaba las cosas como quien para la pelota con el pecho. ¿Saben? Parecía mayor que el resto y hoy mi hijo tiene su edad, que loco ¿no?”. Mercadal fue militante de Juventud  Peronista y Montoneros en la zona de Liniers primero y luego en Mataderos. Cuando estaba con otra pareja pasando un día soleado en la pileta de Pinar de Rocha, partido de Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires, es sorprendido  por un “grupo de tareas”; atina a escapar pero es herido de bala y se lo llevan para siempre. Ocurrió el 9 de enero de 1977. Luego de tres días de estar “chupadas” por el mismo episodio, son liberadas Julia Sarmiento y Delia Beatríz Bisutti (esposa de Marcelo Aníbal Castello que en esos momentos estaba en otro sitio del lugar y pudo zafar; ver su registro).