militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MINETTI, Analía Egle María.

“Flaca”. “Flaca Patora”. Nacida el 5 de noviembre de 1955 en Chabás, provincia de Santa Fe, donde su padre Helder Pablo Minetti era Juez de Paz. (Una nota del matutino “Rosario 12”, da como fecha de nacimiento el día 21 de ese mismo mes y año). Egresada del Instituto Superior de Comercio “Libertador General San Martín” dependiente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y de la Juventud Peronista (JP) de Rosario con relevancia a nivel nacional. Siempre fue la oradora responsable de su organización en el ya mencionado Superior de Comercio, en el Politécnico, en las escuelas técnicas y otros colegios secundarios. Ingresó a trabajar a la Municipalidad rosarina el 10 de noviembre de 1975, donde se desempeñó en la Dirección de Estadística pero fue perseguida y cesanteada el 29 de junio de 1976 por la ordenanza 153/76 referente a la prescindibilidad en la Administración Pública. Secuestrada el 6 de marzo de 1977, en una heladería de la calle Mendoza entre Ovidios Lagos y Suipacha y llevada inmediatamente a la Jefatura de Policía de Rosario. Allí fue torturada. Fusilada el 25 de marzo del mismo año, frente a la fábrica militar, calle Obispo Lagos 7800, Rosario, provincia de Santa Fe, en un enfrentamiento fraguado. Su pareja era Daniel “Tony” Farías –también integrante de UES-, secuestrado-desaparecido (ver su registro). Por la labor incansable del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), en febrero de 2019, sus restos fueron identificados luego de ser ubicados en una tumba sin nombre (sepultura 357 del solar gratuito N° 75 del cementerio de La Piedad. Rosario). En el juicio de la denominada “Causa Feced”, un testigo recordó a Helder Minetti y a Fidel Toniolli, padre de otro militante desaparecido, indicando que “ambos nos enseñaron el camino de la verdad y la justicia y murieron sin poder ver este momento histórico”. Su compañera de cautiverio y militancia, Carmen Lucero, la recordó a Analía en octubre de 2010 en el primer juicio de la causa antes citada, de este modo: “La Flaca era un sol, tenía 21 años, era muy alegre y con muchas ganas de vivir”.