militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MONZÓN, Reinaldo José.

“El Chango” Monzón participaba del grupo de reflexión y acción social de la Iglesia de la Medalla Milagrosa de Merlo, en provincia de Buenos Aires. Militante de Juventud Peronista y luego montonero, tocaba la guitarra y participaba con entusiasmo y solidaridad en los campamentos que se organizaban en aquel ámbito. Su hermana Graciela recuerda que él “iba a buscar a chicos del Riglos para llevarlos a pasear, venía con un médico cardiólogo y los llevaba a realizar campamentos. También los llevaba a la Medalla Milagrosa, hacían ollas populares, jugaban al fútbol. Los llevaban a pasear a Lobos, a Córdoba con el cura Chingolo y el obispo Raspanti”. “El Chango” tenía por oficio la carpintería, trabajaba muy bien la madera. En 1976 le toca “la colimba” bajo el mando del terrible torturador coronel Fichera en el cuartel de Ciudadela. Testigo involuntario de operativos clandestinos, ve gente secuestrada al fondo del cuartel en muy mal estado y lo comenta en su círculo reducido, dando al respecto información a su organización revolucionaria. Por su oficio, además, Fichera lo llevaba a su casa particular para que le hiciera muebles a la familia (algo que está expresamente prohibido por el reglamento militar). Aquella militancia oculta de Reinaldo José Monzón, hace que lo secuestren y hagan desaparecer el 21 de abril de 1977 en su propia casa a las 22 horas. Contaba para entonces con 21 años de edad. Fue visto en el CCD “El Vesubio” antes de su muerte. En septiembre de 2009 el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) recuperó sus restos hallados en el cementerio de Avellaneda. Monzón recibió entonces, un emocionado homenaje por parte de su familia y amigos para luego ser sepultado en el cementerio de Santa Mónica (Merlo) junto a los restos de su Madre. También se descubrió una placa en su honor en el Ministerio de Defensa. Fue reconocido como soldado y lo sacaron como desertor, falsedad que habían instrumentado sus verdugos y captores.