militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MONZÓN, Roque Juan.

“Roquin”. “Roquiño”. “Horacio”. Oriundo de Goya provincia de Corrientes, allí nació un 5 de noviembre de 1946. Soltero. Era delgado, de mediana estatura, pelo negro. Físicamente tuvo un problema de caderas y una renguera muy notable lo acompaño de por vida. Hizo jardín de infantes y primaria en la Escuela Graduada N° 65. Hay una anécdota de jovencito que muestra a las claras cual era su Norte y como tenía las cosas claras. Con sus cuatro hermanos sufría un percance insuperable por aquel entonces: su padre se embriagaba y se ponía malo y los insultaba. Roquin no le decía nada en tales circuntancias, respetuoso, se iba en tanto que su hermana Eugenia lo enfrentaba siempre. Un día que ella estaba muy enojada por esa situación que se repetía a menudo, él le dijo: “No te pongas así, nuestro padre no es nuestro enemigo. Nuestro enemigo son los capitalistas”. Con 13 años se fue a Buenos Aires a estudiar para ser sacerdote franciscano; primero en Paso del Rey, Moreno, y luego siendo ya novicio a Uruguay, para concluir en Catamarca. Así estuvo desde los trece hasta los veintitantos estudiando Latín, Filosofía y Teología. Roquiño volvió a Goya y comenzó a trabajar en la fábrica de cigarrillos “Imparciales”. Simutáneamente con otros jóvenes amigos de la zona conformó la Juventud Peronista de ahí. Con ellos se dedicó a atender las necesidades de las familias más pobres de la región, haciendo arreglos en sus precarias casas. Además de monaguillo, como organista tocaba el órgano en la capilla San Ramón. Luego se fue a estudiar abogacía a Corrientes capital. Allí siguió ayudando a la gente humilde y organizándolos para que hicieran valer sus derechos: primero en el barrio Camba Cuá y luego en el Barrio Popular. Oficial 2º en la organización Montoneros, desarrolló tareas de secretario de Prensa, Comunicación y Enlace. Hay dos versiones sobre su caída: una que lo fueron a buscar a una pensión en donde vivía y se lo llevaron; la otra, que  lo rodean y tirotean en una plaza y allí muere sabiendo que no puede caer con vida. Ocurrió el 1º de enero de 1977 a la edad de 30 años. En la Facultad de Derecho correntina está su nombre en una chapa que honra a los abogados y estudiantes desaparecidos que pasaron por esa alta casa de estudios.