militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MORENO, Carlos Alberto.

“Negro Beto” para todos sus conocidos. Muy buen tipo. Desprolijo, simpático, entrador. Decidió ser abogado a cambio de cualquier esfuerzo; y  él de eso sabía mucho, ya que su padre era obrero en Molinos Río de la Plata y su madre portera de la Escuela Nº 17 de Olavarría y además planchadora, con el fin de sumar unos pesos al presupuesto familiar. Moreno fue militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) en Derecho de La Plata. Con el amor de toda su vida, Susana, se casó el 18 de abril de 1974, tuvo dos hijos y un perro al que llamó “LOMJE” (Libres o Muertos, Jamás Esclavos). Era montonero. Fue abogado laboral. Como abogado de AOMA (Asociación Obrera Minera Argentina) defendió a los obreros del emporio calero Loma Negra, afectados de silicosis y en litigio con la patronal. Seguramente esta decisión ayudó a efectivizar su sentencia de muerte, al tomar lugar, al alinearse, al lado de los sectores más humildes y explotados de nuestra sociedad. Secuestrado-desaparecido el 29 de abril de 1977 en la ciudad de Olavarría y trasladado antes de su muerte al centro clandestino de detención “La Quinta de Emilio Méndez” en Tandil, en donde al parecer, queriendo escapar fue asesinado. Su hijo con motivo de un nuevo aniversario de su deceso, hizo publicar con su foto en el diario "Página 12” del 22-4-05 lo siguiente: “Papá: a 28 años de tu secuestro, hoy más que nunca levantamos tus banderas y reivindicamos la lucha por una patria para todos. Ni olvido ni perdón. Cárcel a los genocidas”. Pasa el tiempo y hubo justicia. El 17 de marzo de 2012, en un implacable fallo, el Tribunal Federal condenó a prisión perpetua a tres militares (Julio Alberto Tomassi, Roque Italo Pappalardo y José Luis Ojeda) con expulsión de la fuerza y el retiro de todos los beneficios previsionales; y a 15 y 11 años de arresto, a Emilio y Julio Méndez. Por otro lado se propició que se investigue la responsabilidad penal de otro militar (Aníbal Verdura), de la gerencia de la empresa Loma Negra, como la de los integrantes de la corte bonaerense que actuaron en el caso oportunamente. El veredicto provocó la explosión emocional de todo el público, entre ellos la familia Moreno, que esperó 35 años por justicia.