militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MORO, Miriam Susana.

Miriam Susana Moro de De Vicenzo, “Charito”/ “Negrita”, nació con una hermana gemela de nombre Ana, el día de la bandera, 20 de junio de 1952 en Rosario, aunque su familia era de Crespo, Entre Ríos.Tuvo una infancia llena de juguetes, primos, amiguitos, tíos y abuelos, juegos, películas, helados y bicicletas, primero en Crespo y luego en Rosario, barrio La Florida donde además en verano gozaba del río. Iba a la iglesia todos los domingos, a la capilla “San José Obrero” del Padre Barufaldi y participaba de las actividades surgidas desde ese ámbito religioso; allí tomó la comunión el 8 de diciembre de 1962. En 1965 arrancó con la secundaria en la Escuela Superior de Comercio (gran lectora, muy buena alumna) y ya en quinto año conoció a quien luego sería su marido (ver más adelante). Apasionada por el hockey lo practicó en el Club Universitario, en Remeros Alberdi y en Newells Old Boys, equipo del que era fanatica. Moro fue militante de Juventud Universitaria Peronista (JUP) y Montoneros. Estudiante de Humanidades (carrera de Psicología) en la Universidad Nacional de Rosario. Al compás del “Luche y Vuelve” que la tuvo en primera fila, militó en el Barrio Sur (tareas políticas, vacunación de niños, alfabetización, trabajos comunitarios en villas de emergencia, organizando a sus pobladores). Luego se mudó a Villa Gobernador Gálvez, ya clandestina junto a su esposo. Secuestrada-desaparecida el 27 de septiembre de 1976 junto a Antonio Ángel López cuando iban a realizar una volanteada de repudio a la dictadura militar en la puerta de un frigorífico. Estaba nuevamente embarazada. Fue sepultada como N.N. en el cementerio santafesino de Casilda. En la foto que ilustra esta reseña se la ve con su marido Roberto Enrique Darío De Vicenzo (ver su registro. Ellos se casaron el 20 de abril de 1974 en la iglesia Cristo Rey del barrio Fisherton de Rosario. En octubre de 1974 nació su primer hijo de nombre Darío y luego Gustavo en febrero del ‘76). Se sabe que en algún momento, cuando la represión y el círculo persecutorio, se estrechaba cada vez más, un hermano de su marido les propuso que se fueran del país y ambos se negaron y le dijeron que su suerte estaba atada a la suerte de sus compañeros de militancia y a su pueblo. Hay un libro que primero se editó en Argentina (Secretaría de DD.HH. de Santa Fe. 2015) y que en enero de 2020 llegó a Cuba, donde fue presentado en una tertulia militante. Lleva por título “Por siempre jóvenes. Miriam y Roberto, una historia de amor en tiempos de lucha”.