militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MOURIÑO, Eusebio Jesús.

“Coco”. “El Gordo Mouriño”. Nacido el 31 de octubre de 1951. Su padre fue el típico almacenero gallego del barrio, que con su esfuerzo y contracción al trabajo pudo asegurar  un mejor futuro a su hijo. Maestro Normal Nacional. Abogado. Militante Peronista. Vecino y concurrente a la Unidad Básica “Combatientes Peronistas” de Malaver y Mitre, Munro, provincia de Buenos Aires, donde desde su profesión sirvió muchas veces a los vecinos del lugar. Secuestrado-desaparecido a la edad de 35 años, el 6 de noviembre de 1976 en Florida, provincia de Buenos Aires. Rubén Cucuzza, ex Director Decano del Departamento Educación de la Universidad Nacional de Luján, lo recuerda en su verdadera dimensión: “Se llamaba Coco Mouriño pero en ‘el Echeverría’ lo conocían como el Gordo Mouriño. Fácilmente identificable porque estaba a la cabeza o en las cercanías de cualquier despelote que organizaban los estudiantes. Los estudiantes, digo, del Instituto ‘Esteban Echeverría’ de Munro donde yo trabajaba como rector. Lo identificaba su risa jodona más que sus huellas digitales. Era hijo del gallego almacenero del barrio y estuve en el velorio de su padre cuando él necesitaba descargar su sensibilidad y el dolor. Confieso ahora que tenían razón algunas profesoras  que lo traían a la rastra hasta la  rectoría por alguna de sus fechorías, yo lo protegía dentro de los escasos márgenes que me dejaba su accionar. El Gordo se recibió de maestro normal nacional y comenzó la carrera de abogacía, porque no se reía de esa ciega estatua con balanza, espada y venda, que a mí me sigue provocando la misma risa amarga que enarbolo descreído. Se identificaba con la imagen de la justicia. Cuando el barrio comenzó a sufrir indexaciones en la cuota de la compañía que había asfaltado las calles de tierra de ese lugar de Munro, buscaron como abogado al hijo de su almacenero apenas recibido. El Gordo buceó en los expedientes en la Municipalidad de Vicente López, inició el juicio y lo ganó, supongo, que riéndose por la diablura. Durante la dictadura, en una cuadra recién asfaltada lo identificaron, fue secuestrado y desapareció. No sé si estará su fotografía en la cabecera de la manifestación de mañana. En todo caso igual voy a ir por si acaso escucho su risa. Luján, 23 de marzo de 2004”.